Protestas ante el parlamento de Crimea mientras debate el apoyo al nuevo Gobierno de Kiev

  • Miles de partidarios de Rusia y Ucrania se manifiestan este miércoles frente a la Rada Suprema (Parlamento) de la península ucraniana de Crimea.
  • Los manifestantes proucranianos consideran que la mayoría prorrusa se propone abogar por el separatismo de Crimea.
  • Tres expresidentes de Ucrania, Kravchuk, Kuchma y Yúschenko, denuncian la intervención de Rusia en los asuntos internos del país.
Un hombre sostiene una bandera rusa (dcha, delante) mientras un grupo de activistas Tatar de Crimea corean consignas como "Crimea no es Rusia, gloria a Ucrania" durante una manifestación convocada en Simferopol, Crimea (Ucrania).
Un hombre sostiene una bandera rusa (dcha, delante) mientras un grupo de activistas Tatar de Crimea corean consignas como "Crimea no es Rusia, gloria a Ucrania" durante una manifestación convocada en Simferopol, Crimea (Ucrania).
EFE/Artur Shvarts

Miles de partidarios de Rusia y Ucrania se manifiestan este miércoles frente a la Rada Suprema (Parlamento) de la península ucraniana de Crimea, que debate si apoya a las nuevas autoridades de Kiev.

"¡Abajo la bandera de Rusia!", "¡Gloria a Ucrania!", gritan los manifestantes tártaros (proucranianos), que quieren impedir la celebración de la sesión en Simferópol, capital de la autonomía, ya que consideran que la mayoría prorrusa se propone abogar por el separatismo de Crimea.

Según los medios locales, en las inmediaciones del Parlamento, donde desde el martes ondea una bandera rusa en vez de ucraniana, se han registrado empujones y conatos de en enfrentamientos aislados entre los dos grupos, que ya han causado, al menos, un herido.

Los diputados tienen muchas dificultades para acceder al Parlamento, en cuyas inmediaciones se encuentran varios autobuses con efectivos antidisturbios.

Los tártaros, en minoría

La Rada Suprema (Parlamento) de Crimea, de mayoría rusoparlante, debatirá por la tarde si apoya a las nuevas autoridades que asumieron el poder en Kiev tras el cese del presidente Víktor Yanukóvich.

El Legislativo está dominado por los diputados prorrusos, ya que los tártaros, que defienden la integridad territorial de Ucrania son minoría, pero no es seguro que vayan a declararse en rebeldía, según informa la prensa local. El presidente del Medzhlis, la asamblea de los tártaros, Refat Chubarov, advirtió contra la adopción de decisiones que desestabilicen la situación y amenacen la paz en la autonomía peninsular.

En su opinión, el presidente de la Rada local, Vladímir Konstantínov, decidió convocar la sesión extraordinaria "bajo la presión de fuerzas internas y externas que cultivan la idea de separar Crimea de Ucrania", dijo. Mientras, en Sebastopol, puerto que acoge una base naval rusa, asumió el cargo el alcalde provisional nombrado el lunes por los manifestantes prorrusos que se concentran en su céntrica plaza desde el fin de semana con banderas rusas, Alexéi Chali.

Una de sus primeras decisiones fue crear un centro antiterrorista para coordinar las funciones de los órganos de autodefensa de la ciudad ante posibles amenazas, en alusión a la llegada de activistas nacionalistas. De momento, la policía y las agrupaciones civiles han montado puestos de control en los accesos a la ciudad para impedir la entrada de coches y autobuses sospechosos

Intervención "directa" en Crimea

Por otra parte, tres expresidentes de Ucrania, Leonid Kravchuk, Leonid Kuchma y Víktor Yúschenko, han denunciado la intervención de Rusia en los asuntos internos del país, en particular en la península de Crimea, de mayoría rusohablante.

"Rusia, que todo el tiempo tacha de 'injerencia' en los asuntos internos de Ucrania los esfuerzos de nuestros socios internacionales por normalizar la situación por medios pacíficos, recurre ahora a la intervención directa en la vida política en Crimea", se afirma en una declaración conjunta de los exmandatarios.

Agregaron que las "ideas" de representantes de la Duma del Estado (Cámara de Diputados) de Rusia acerca de la convocatoria de un referéndum sobre la unificación de Crimea a Rusia "deben ser consideradas como llamamientos a destruir el orden constitucional y la integridad territorial de Ucrania".

Los tres expresidentes recordaron que, según los acuerdos internacionales, y después de que Ucrania se desprendiera de las armas nucleares heredadas de la Unión Soviética tras la desintegración de ésta, Estados Unidos y el Reino Unido, junto con Rusia, actúan como garantes de la soberanía del país.

"Las declaraciones de Rusia de que respeta todas sus obligaciones internacionales contraídas con Ucrania independientemente de la configuración de su Parlamento y Gobierno, deben verse refrendadas por acciones concretas de la parte rusa", añade el documento.

Entre éstas, Kravchuk, Kuchma y Yúschenko señalaron la de "mostrar respeto por las decisiones del pueblo y las autoridades de Ucrania" y de "tomar conciencia de las peligrosas consecuencias de cualquier conflicto étnico". En este sentido, advirtieron de que es extremadamente peligroso resolver a toda prisa problemas internacionales, religiosos y de idioma.

"Estos problemas serán aprovechados sin falta por las fuerzas antiucranianas para desprestigiar a las nuevas autoridades", apuntaron. En 1954, el entonces líder soviético Nikita Jruschov "traspasó" la Crimea rusa a Ucrania con motivo del 300 aniversario de la unificación de las dos naciones eslavas.

Inmediatamente después de la proclamación de la independencia de Ucrania en 1991, nacionalistas rusos cuestionaron la legalidad del "regalo" de Crimea, efectuado por decisión de los organismos soviéticos y no de los de Rusia.

También insisten en que Sebastópol, principal base naval en el mar Negro, que desde 1954 y hasta 1991 estaba subordinada directamente al gobierno de la URSS, jamás llegó a pertenecer a Ucrania pese a su situación geográfica (en el suroeste de Crimea).

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