'Le 14 juillet, 1895'
'El 14 de julio', óleo de Théophile Steinlen del año 1895 Théophile Steinlen -  © Association des amis du Petit Palais Genève

Camile Pissarro, Edgar Degas, Henri de Toulouse-Lautrec, Vincent van Gogh, Pablo Picasso, Amedeo Modigliani... Todos tuvieron un hogar en Montmartre: la colina al norte de París que a mediados del siglo XIX y principios del XX era considerada una zona poco atractiva para la clase burguesa de la Belle Époque. Era un microcosmos único, una zona pobre sin artificios sociales a la que también se iba a beber vino barato y disfrutar de espectáculos populares.

A los bajos fondos en los que vivían modestas lavanderas, vendedores callejeros, costureras, buscavidas y delincuentes llegaban los artistas en busca de alojamiento a muy bajo precio (también sin luz y sin calefacción) y también de un lugar que pudiera acoger a quienes no querían o no podían ser ciudadanos convencionales. Allí gestaron su obra, estimulados por la magia asequible del circo, las escenas de pobreza rural contradictorias en una gran urbe como París, la picardía de los carteristas, el ambiente de los burdeles baratos.

Esprit Montmartre. Die Bohème in Paris um 1900 (Esprit Montmartre. La bohemia en París en torno a 1900) es la primera gran exposición del año del Museo Schirn Kunsthalle de Frankfurt (Alemania). En cartel hasta el 1 de junio, la muestra abarca el periodo de tiempo entre 1886 —cuando Van Gogh llegó a París— y 1914, cuando Picasso y el fauvista Van Dongen se marcharon del barrio.

Canteras abandonadas, descampados, viejos molinos...

Con los más de 200 trabajos reunidos entre pinturas, dibujos, grabados, fotografías históricas y carteles; los organizadores buscan dibujar una panorámica objetiva de Montmartre y no limitarse a la imagen mitificadora. Las canteras abandonadas, los viejos molinos, los descampados y las barriadas le daban a la zona un carácter rural que inspiró a poetas, compositores y pintores. La pobreza trasluce en muchas de las obras expuestas y los autores la aceptaban en su microcosmos creativo, la llevaban a su terreno.

La pobreza trasluce en muchas de las obras, los autores la llevan a su terrenoVan Gogh saca partido de la placidez rural del paisaje, Toulouse-Lautrec desvela la vida entre bastidores de las bailarinas y el aseo personal de las prostitutas, Degas ilustra el exceso en locales emblemáticos como el Moulin de la Galette o el Cabaret Au Lapin Agile.

Una extensa red de artistas y marchantes

Picasso evoluciona hacia escenas más crudas y melancólicas sobre la pobreza de los saltimbanquis y los artistas de circo; autores como Théophile-Alexandre Steinlen (creador del célebre póster del cabaret El Gato Negro, presente en la muestra) representan escenas en bares y cafeterías con clientes que necesitan olvidar durante un rato la miseria social, las duras jornadas laborales y la indiferencia.

Acudían a bares y cafeterías para olvidar durante un rato la miseria socialLa exposición incluye fotografías de Montmartre realizadas en los primeros años del siglo XX y también revela la impresionante red de artistas y marchantes de arte que se desarrollo en el barrio. Allí se instaló Ambroise Vollard, que dio cancha en su galería a figuras como Gauguin, Renoir, Matisse y Cézanne y organizó en 1901 la primera exposición de Picasso. Berthe Weill, una de las marchantes femeninas más importantes de París, también se estableció allí y apoyó al malagueño, a Van Dongen y a Félix Vallotton entre otros.