Kon-Tiki
Escena de la película 'Kon-Tiki'. GTRES

Corrían los años 40 cuando el biólogo noruego Thor Heyerdahl, un hombre con ansias de aventura, planteó a la comunidad científica de la época una idea que por aquel entonces parecía increíble: que los primeros pobladores de la Polinesia provenían de Sudamérica y no de Asia, como se había creído hasta entonces.

Incrédulo, en tono de broma, un profesor universitario estadounidense le propuso entonces que, para demostrar su teoría, realizase un viaje desde Perú hasta estas islas de Oceanía a bordo de una embarcación de madera (la Kon-Tiki). En un sorprendente paralelismo con La vuelta al mundo en ochenta días, de Julio Verne, Heyerdahl aceptó el reto y, como su homólogo en la ficción, Phileas Fogg, inicio un emocionante periplo que concluyó felizmente.

Él mismo se encargó de relatar la hazaña, por escrito, en el libro La expedición de la Kon-Tiki, y también a través de un documental, con imágenes rodadas durante el viaje, que ganó un Oscar en 1952. En 2013, el peculiar nombre primigenio del dios del Sol inca, Kon-Tiki, ha vuelto a salir a la palestra gracias a una película homónima que cuenta de nuevo la odisea de Heyerdahl, la travesía de 8.000 kilómetros con la que demostró que no existían impedimentos técnicos para que la colonización de la Polinesia tuviese lugar desde América del Sur, una trepidante aventura por el Pacífico en la que no faltan tormentas, enormes ballenas y otros peligros.

Los directores de 'Kon-Tiki' están al frente de la nueva película de 'Piratas del Caribe' La cinta noruega Kon-Tiki, arrasó en su país de origen tras su estreno en 2012. Fue vista por 900.000 espectadores, una cifra elevadísima si se tiene en cuenta que se trata de un país de 5 millones de habitantes. Sin embargo, el prestigio internacional le llegó a principios de este año, cuando fue nominada a los Globos de Oro como Mejor Película Extranjera y posteriormente a los Oscar en la categoría de Mejor Película de Habla No Inglesa (segundo encuentro de esta historia con los prestigiosos galardones estadounidenses).

Los directores, Joachim Roenning y Espen Sandberg, contaron con un presupuesto de 16,2 millones de dólares para rodar el largometraje, el mayor destinado a una producción noruega hasta la fecha. Su trabajo en Kon-Tiki fue una magnífica carta de presentación para la pareja de cineastas, tan buena que actualmente se encuentran al frente de la nueva película de la saga Piratas del Caribe.

El estreno de esta película en España, hace apenas una semana, completa uno de esos excepcionales casos en los que todas las películas nominadas al Oscar a mejor cinta de habla no inglesa logran estrenarse en España. La primera que vio la luz en nuestras frontera fue Amor (Austria), de Haneke, la gran ganadora de la pasada edición de los citados premios. A ella le siguieron No (Chile), Rebelde (Canadá) y Un asunto real (Dinamarca). El quinteto lo completa Kon-Tiki.

Las historias extremas y sorprendentes son una gran fuente para la imaginación de guionistas y creativos de la industria del cine. No son pocos los casos de relatos fascinantes que acaban convertidos en películas basadas en hechos reales. Este es el caso de ¡Viven!, que cuenta cómo un grupo de jóvenes sobrevivieron en los Andes tras un accidente aéreo; Atrápame si puedes, donde se refleja la sorprendente vida de un brillante estafador, el agente del FBI que lo persigue y su posterior amistad; 127 horas, sobre un joven alpinista que queda atrapado accidentalmente en un cañón aislado en Utah; La terminal, que muestra las vivencias de un refugiado iraní que vivió en el aeropuerto Charles De Gaulle entre 1988 y 2006; o incluso Titanic, la conocida y trágica travesía del colosal trasatlántico británico.