El primer ministro italiano, Enrico Letta, permanece a la espera de que las voces críticas surgidas en el seno del partido de Silvio Berlusconi, tras la crisis de Gobierno abierta este fin de semana por 'il Cavaliere', puedan materializarse en un apoyo parlamentario que salve su Ejecutivo de coalición.

Nuestro partido tiene que votar la confianza de Letta, no hay grupos ni grupitos

La salida de la principal formación de centroderecha de la coalición de Gobierno, anunciada el sábado con la dimisión de cinco ministros, dio paso a todo un debate político en torno a la posibilidad de que esta decisión pueda acarrear la implosión del hasta ahora compacto partido de Berlusconi, el Pueblo de la Libertad (PDL).

La incógnita se asienta, sobre todo, sobre las filas del PDL en el Senado, la Cámara en la que el centroizquierda de Letta no consiguió la mayoría absoluta en las elecciones de febrero y donde el primer ministro se someterá en primer lugar al voto parlamentario este miércoles. La cita con el Senado llegará por la mañana y a la Cámara de Diputados por la tarde, momentos en los que Letta comparecerá para pedir un voto a su labor de Gobierno.

La principal alternativa para evitar unas nuevas elecciones, un escenario que no gusta ni al presidente de la República, Giorgio Napolitano, ni, visto lo visto tampoco a los mercados, pasa ahora por esperar que algunos senadores del Movimiento 5 Estrellas del cómico Beppe Grillo o del PDL rompan la disciplina de voto y refrenden la labor de Gobierno.

División en el partido de Berlusconi

En este sentido se ha posicionado este martes el 'número dos' de Berlusconi. El secretario político del partido y dimisionario viceprimer ministro, Angelino Alfano, se ha rebelado contra la jugada de Berlusconi. "Sigo firmemente convencido de que todo nuestro partido tiene que votar la confianza de Letta. No hay ni grupos ni grupitos", dijo el 'delfín' político de 'Il Cavaliere'.

La división en el PDL entre 'halcones' y 'palomas', radicales y moderados, es evidente

El senador italiano Carlo Giovanardi también aseguró que existe un grupo mayoritario en este partido que está dispuesto a apoyar al primer ministro en la votación de confianza. "Tenemos los números, somos incluso más de 40 y somos firmes en nuestra postura de mantener el equilibrio", aseguró, no descartando que todo el grupo parlamentario del PDL vote a favor de la cuestión de confianza de Letta, puesto que la "situación se encuentra en evolución". "Los que quieren escindirse son quienes se posicionan fuera de la línea del partido, salen de sus grupos y quieren ir hacia Forza Italia (formación que Berlusconi quiere relanzar)", comentó el senador.

Esta corriente considera, según él, que la vía de ruptura emprendida el pasado sábado, con el horizonte de su posible expulsión del Senado por la condena de cuatro años por fraude fiscal, "es un camino que llevaba a hacer daño a Italia y a sí mismo".La división en el PDL entre los llamados "halcones" y las "palomas", es decir, radicales y moderados, es evidente.

En cualquier caso, el fantasma de unas nuevas elecciones lo quieren evitar a toda costa la formación de Letta, el progresista Partido Demócrata (PD), y la jefatura del Estado, habida cuenta de que, de hacerlo ahora, se votaría de nuevo con el sistema que dio lugar al incierto resultado del pasado febrero.

Tras estas muestras de división en el partido de Silvio Berlusconi, el primer ministro italiano ha decidido rechazar la dimisión de los cinco ministros del PDL, a pesar de que al presentarla aseguraron que se trataba de una decisión "irrevocable".

Crisis inoportuna para la economía

La crisis de Gobierno italiana llega en un momento muy inoportuno no solo para las finanzas y la economía de Italia, sino también para la recuperación de los países periféricos de la zona euro, donde los problemas en los mercados de deuda parecían haberse dejado atrás.

Cuando Letta presentó las cifras atribuyó la desviación a la inestabilidad por el temor a los problemas de Silvio Berlusconi 

La ruptura en el seno de la coalición del socialdemócrata Letta tuvo sus primeras consecuencias en los mercados, sobre todo el de deuda, y vuelve a hacer que se mire a Italia como un posible foco de inestabilidad que malogre los esfuerzos y reformas de los últimos años en Europa.

Más allá de que Letta consiga o no salvar su Gobierno, las consecuencias que la incierta situación económica y financiera de Italia pueden tener para la zona euro en los próximos meses no han de minusvalorarse. En todos estos cinco meses de Gobierno, en los que la figura de Berlusconi ha seguido marcando el día a día del Ejecutivo desde fuera, las cuentas de Italia han sufrido una desviación efectiva que ya ha puesto en alerta a la Comisión Europea (CE), que sacó al país del procedimiento por déficit excesivo el pasado mayo.

En el aire los presupuestos generales

Hace poco más de una semana, el Ejecutivo italiano certificaba un temor que ya circulaba entre los inversores y analistas desde hacía días: Italia iba camino de desviarse de su objetivo de déficit público este año, que tras situarlo en abril el Gobierno de Monti en el 2,9 % del Producto Interior Bruto (PIB), el Gabinete de Letta lo aumentó el pasado día 20 hasta el 3,1 %.

Al presentar estas cifras, el primer ministro atribuyó esta desviación precisamente a la inestabilidad que ha vivido Italia en el mercado de deuda recientemente por el temor a que los problemas de Berlusconi con la justicia trajeran graves consecuencias para el Gobierno, lo que finalmente se ha confirmado.  Pero el jefe del Gobierno se comprometió a que antes de que termine 2013 se aprobarán distintas medidas para hacer que el déficit público no sobrepase el 3 %, pero eso, claro, antes de abrirse esta crisis que deja además en el aire unos presupuestos generales de 2014 que debían llegar al Parlamento a más tardar dentro de dos semanas.