Paro, deuda, déficit, falta de crédito... amenazas a los brotes verdes de la economía española

  • Gobierno, Banco de España y servicios de estudios españoles se muestran moderadamente optimistas con la evolución de los indicadores.
  • Mejoran la competitividad, los datos de paro y el peso del sector exterior, que será el punto de apoyo con el que estiman que se crecerá en 2014.
  • Las tres grandes agencias de calificación mantienen las cautelas sobre la economía española y sostienen que la crisis no se ha resuelto.
Decenas de personas esperan a las puertas de una oficina de empleo de Madrid, en una imagen de archivo.
Decenas de personas esperan a las puertas de una oficina de empleo de Madrid, en una imagen de archivo.
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Parece que hay luz al final del túnel. O al menos así lo afirman tanto el Gobierno como buena parte de las mayores instituciones financieras españolas, que (aún con cautela) llevan semanas adelantando buenos datos para la economía de España. El ministro Luis de Guindos, hace apenas dos semanas, ya avanzó que sin "lanzar las campanas al vuelo" la evolución del PIB correspondiente al segundo trimestre del año estará próxima a cero. Es decir, que se frena la recesión y comenzaría la vuelta al crecimiento.

En esa misma línea, y apenas siete días después, el titular de Economía abundó en esa línea y adelantó que los datos de la próxima Encuesta de Población Activa (la correspondiente al segundo trimestre del año) serán "mucho mejores" que entre enero y abril. "La cuestión no es ya si la economía española se va a recuperar, sino cuán intensa va a ser la recuperación", explicó.

El optimismo del Ejecutivo se ha visto refrendado por el gobernador del Banco de España, Luis María Linde, quien en una comparecencia ante el Congreso aseguró que "la peor fase de esta segunda recesión ha quedado atrás". En su opinión la actividad se recuperará en un plazo corto y se han creado "bases sólidas" para crear empleo y crecer, si bien no se pueden abandonar aún las reformas. El propio Boletín Económico del mes de junio resalta una mejoría en los indicadores de demanda y actividad.

Servicios de estudios independientes como el de La Caixa también sostiene que se percibe una "notable mejora de los indicadores", lo que les invita a un "cauto optimismo". Tal como señalan en varios boletines de análisis económico de junio, el mercado de trabajo podría haber experimentado un punto de inflexión y la competitividad sigue evolucionando positivamente.

También el equipo de análisis de BBVA sostiene que este año será en el que la economía española toque fondo. Por primera vez desde 1986, la balanza por cuenta corriente tendrá saldo positivo, por lo que se recuperará la capacidad de financiarse al exterior, lo que ayudará a desapalancar (desendeudar) tanto a familias como empresas.

Una recuperación débil

Pese a que las autoridades ven brotes verdes, los mercados internacionales mantienen aún reservas acerca de la recuperación. Y es que sobre España ciernen aún numerosas amenazas que cuestionan el futuro crecimiento económico del país.

El primer problema, tal como ha señalado recientemente la agencia de calificación crediticia Fitch, es el alto nivel de desempleo. Los niveles (ahora hay una tasa de paro del 27,16%) se mantendrán altos por lo menos hasta el final de la legislatura, lo que supone un desafío para la población, las cuentas públicas y el sistema financiero. Este diagnóstico es compartido por el Fondo Monetario Internacional (FMI), que ha recomendado en su último informe sobre España que se ahonde en la reforma laboral abaratando más el despido, bajando sueldos y simplificando los tipos de contrato.

Junto al paro, que podría alcanzar el 28% en 2014, según la OCDE, preocupa especialmente el déficit público. Pese a que Bruselas ha admitido una relajación de las condiciones de ajuste y una prórroga de dos años, en los primeros cuatro meses del año la diferencia entre ingresos y gastos ha alcanzado los 22.778 millones de euros (un 2,16% del PIB).

Todo este déficit se tiene que financiar y supone a la larga más deuda pública, otro de los "talones de aquiles", tal como señalan los analistas de Selfbank en su informe de junio. España acumula un endeudamiento público de 922.828 millones de euros (un 88,2% del PIB), "y todo apunta a que seguirá creciendo a corto y medio plazo", explican.

Para que el coste de la deuda pública no se dispare, el Gobierno lleva años aprobando medidas de austeridad y recorte de gasto. A pesar de todos los ajustes emprendidos por el Ejecutivo de Rajoy (el último, hace dos semanas, supuso 218 medidas para reformas las administraciones públicas), la ausencia de crecimiento en la economía española ha llevado a la agencia de calificación Standard&Poors a mantener a España al borde del bono basura.

Falta de crédito e incertidumbre internacional

Las administraciones públicas no son el único problema de la economía española. La reestructuración del sistema financiero tras el estallido de la burbuja inmobiliaria aún no ha logrado que el crédito llegue a la economía productiva. Las entidades financiera deniegan siete de cada diez créditos que les solicitan, según el Banco de España y el ICO ha reducido su grifo en un 70% en el primer trimestre del año. Pese a los proyectos para que tanto Alemania como el Banco Europeo de Inversiones financien proyectos de las pequeñas y medianas empresas españolas, el grifo sigue cerrado.

Junto a las amenazas internas, la evolución del entorno internacional podría condicionar además la recuperación de España. En el ámbito del euro, el éxito de políticas expansivas como las llevadas a cabo por Estados Unidos o Japón podría empujar al Banco Central Europeo a emprender medidas de estímulo similares para revertir la recesión en la Eurozona. Por el contrario, un escenario de inflación (subida de precios) podría empujar al BCE a subir los tipos de interés (actualmente en su mínimo histórico) lo que dificultaría la capacidad de los hipotecados para pagar sus deudas.

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