Una niña juega junto a un barco pesquero arrastrado mar adentro por el tsunami de 2010 en el norte de Japón.
Una niña juega junto a un barco pesquero arrastrado mar adentro por el tsunami de 2010 en el norte de Japón. EFE/EPA

En las ciudades del noreste de Japón se celebraron este domingo, en la víspera de que se cumpla el segundo aniversario del terremoto y tsunami que devastaron la región y provocaron el peor accidente nuclear en 25 años, memoriales por las víctimas del desastre.

Ciudades como Rikuzentakata, una de las más afectadas por la tragedia, optaron por celebrar una ceremonia en vez de hacerlo el mismo día 11 de marzo, que cae en lunes laborable.

Unas 800 personas participaron en el acto, celebrado en un colegio de esta localidad de la prefectura de Iwate (la más afectada por el desastre natural junto a las de Miyagi y Fukushima) donde perdieron la vida más de 1.500 vecinos, la mayoría víctimas del tsunami que siguió al terremoto de 9 grados Richter.

El municipio de Okuma, donde se encuentra la central nuclear de Fukushima Daiichi, celebró también una ceremonia para honrar a los habitantes del pueblo que perdieron la vida el 11 de marzo de 2011. Sin embargo el acto se celebró en Aizuwakamatsu, unos 100 kilómetros al oeste de la planta atómica, donde se encuentra ahora el ayuntamiento de la localidad.

Perímetro de acceso restringido

Okuma se encuentra dentro del perímetro de acceso restringido constituido con un radio de unos 20 kilómetros alrededor de la central. El Gobierno ya ha designado al pueblo como un lugar que requerirá "evacuación a largo plazo", mientras unos 10.000 de sus habitantes viven aún en refugios temporales.

Este lunes se celebrará en el Teatro Nacional de Tokio una ceremonia oficial por las víctimas de la tragedia en la que intervendrán el emperador de Japón, Akihito, y el primer ministro nipón, Shinzo Abe.

Más de 250.000 personas del noreste de Japón permanecen evacuadas a causa de los destrozos causados por el tsunami o debido a la radiación de la planta, que ha afectado gravemente a la ganadería, la pesca y la agricultura local.

Miles de manifestantes piden en Tokio el fin de la energía nuclear

Miles de manifestantes pidieron este domingo en las calles del centro de Tokio poner fin a las centrales nucleares en Japón, en la víspera de que se cumplan dos años del tsunami que provocó en la central de Fukushima el peor accidente nuclear desde el de Chernóbil.

A la espera de que los organizadores y la policía de Tokio ofrezcan datos de participación, varias de las asociaciones antinucleares convocantes han hablado de "miles" de manifestantes en las redes sociales. Las marcha arrancó con un evento musical en el céntrico parque de Hibiya.

El terremoto de 9 grados y el tsunami dejaron más de 19.000 muertos y desaparecidos y provocaron en Fukushima el peor accidente nuclear desde ChernóbilDesde ahí, los miembros de las decenas de agrupaciones distintas que tomaron parte en el acto, desfilaron por distintas avenidas que desembocan en la Dieta (Parlamento) al grito de "No queremos centrales nucleares".

Los reactores 3 y 4 de la central nuclear de Oi, en la prefectura de Fukui (oeste), son los únicos de entre los 50 que posee Japón que permanecen operativos tras el accidente de Fukushima.

Una vez delante del Parlamento, los activistas pronunciaron varios discursos en los que, por ejemplo, acusaron al gobernante Partido Liberal Demócrata (PLD) de querer reactivar todas las centrales de Japón y le instaron a dar marcha atrás. El PLD ha sido un impulsor tradicional de la energía atómica en Japón.

A diferencia del anterior Gobierno del Partido Democrático (PD), que prometió un país sin nucleares a partir de la década de 2030, el PLD no ha cerrado la puerta a la opción atómica y ha prometido estudiar la situación durante los próximos tres años.

Japón no descarta retomar la energía  nuclear

Dos años después de que se desatara en la central de Fukushima la peor crisis nuclear desde Chernóbil, Japón ha pasado del apagón atómico a plantearse la reactivación de sus plantas a pesar de las protestas de los movimientos antinucleares.

Con tan solo dos de sus más de 50 reactores nucleares operativos, el nuevo Gobierno nipón capitaneado por el conservador Shinzo Abe, aún no ha desvelado con claridad cuál será su política energética para el futuro, aunque ha ofrecido pistas sobre su inclinación hacia este tipo de energía.

Aunque su antecesor, Yoshihiko Noda, prometió un futuro sin centrales nucleares a partir del año 2030 al calor del desastre de Fukushima, la victoria por una aplastante mayoría de Abe el pasado diciembre dibuja un camino de paulatino retorno a la energía atómica.

"Reactivaremos los reactores nucleares cuando se confirme que son seguros", anunció el primer ministro a primeros de mesLo que parece casi seguro es que los reactores, detenidos para pasar las inspecciones de seguridad exigidas por el Gobierno tras el accidente atómico, no podrán reanudar su actividad completamente como mínimo en tres años, plazo en el que se estima concluyan estas revisiones.

Además, en el caso de no reactivarse ninguno antes de septiembre, Japón volverá presumiblemente al apagón nuclear completo, tal y como sucedió entre mayo y junio de 2012 por primera vez en 42 años, ya que para entonces está programada la parada de los reactores de la central de Oi, los dos únicos activos en el país.

Por otro lado, está la necesidad de controlar el incremento del coste de las importaciones de hidrocarburos que alimentan las centrales térmicas tras el cierre de las nucleares, que antes del accidente aportaban un 30 % del abastecimiento total del país.  En este sentido, solo en 2012 las importaciones de hidrocarburos se incrementaron un 10,4 % interanual hasta cerca de 24 billones de yenes (unos 197.000 millones de euros), lo que arrastró a Japón hasta su mayor déficit comercial histórico.

No obstante, a pesar de la contundencia de las cifras, expertos en la materia dudan de la necesidad de reanudar la energía nuclear en el país. "Japón no necesita energía nuclear. Es la opción más cara de generar electricidad que existe", afirmó a Efe Kenichi Oshima, reputado profesor de economía medioambiental y política energética de la Universidad Ritsumeikan, en Kioto (oeste nipón).

Argumentos por el cambio de fuentes energéticas

Oshima, galardonado recientemente en Japón por su libro El Coste de la Energía Nuclear. Un argumento a favor de cambiar las fuentes energéticas (Iwanami Shinsho, 2012), considera que, a la larga, la atómica es la más costosa. "Su gasto de por sí es bastante sustancioso, aunque hay que contar con los costes sociales" de este tipo de energía que se disparan en casos de grave accidente nuclear, detalló Oshima.

"TEPCO (operadora de la maltrecha central de Fukushima) no puede afrontar el pago de las indemnizaciones a las víctimas y los costes para la desmantelación de la planta, la descontaminación y la rehabilitación"; un monto que deberá abonar el Gobierno con dinero público, remarcó el experto.

Hasta el momento, la mayor eléctrica de Japón ha recibido cerca de 3 billones de yenes (24.640 millones de euros) de dinero público para cubrir los costes del accidente, al margen de haber incrementado la tarifa eléctrica de los hogares en un 10 por ciento.

TEPCO ha subido la tarifa eléctrica de los hogares un 10 por cientoAdemás, las operadoras eléctricas niponas tendrán que invertir al menos 1,1 billones de yenes (unos 9.000 millones de euros) en implementar los nuevos estándares de seguridad en sus centrales exigidos por el regulador. "Abe quiere reanudar las centrales nucleares pero la opinión pública muestra que la mayoría quiere eliminarlas. Creo que, incluso para Abe, será difícil", añadió.

En este sentido, desde que se cumpliera el primer aniversario de la tragedia, cada viernes miembros de la Coalición Metropolitana Antinuclear, formada en total por unas 200.000 personas de 13 organizaciones del archipiélago, se han manifestado para pedir el fin de las nucleares en Japón.

Un mensaje que, según una encuesta realizada por el diario Asahi Shimbun, apoya cerca del 74 por ciento de la población japonesa, preocupada sobre todo por la radiación en los alimentos y los cerca de 52.000 desplazados que dejó la crisis nuclear.

El objetivo de Abe es una combinación de energías en el futuro sin descartar construir nuevas unidades. "Los nuevos reactores serán completamente diferentes a los de la central de Fukushima Daiichi que causaron la crisis nuclear", afirmó tras asumir al poder en diciembre. "Haremos los mayores esfuerzos para que no se produzcan daños en la vida de los ciudadanos ni en la actividad económica", aunque adelantó que la decisión final del Gobierno no obtendrán la luz verde sin "el consentimiento del pueblo japonés", obstáculo que ahora mismo se antoja complejo.