Maricruz Rodrigo
Maricruz Rodrigo M. R. H.

"Ha sido mala hasta para morirse". Así de enfadada y dolida se mostraba este jueves Maricruz Rodrigo, miembro de la junta directiva de la Asociación SOS Bebés Robados, minutos después de conocerse el fallecimiento de María Gómez Valbuena, más conocida como Sor María, la monja imputada en varios casos de robos de bebés en los años 80.

"Me enteré este miércoles, a las 12.30 de la noche, y casi me caigo de la cama del susto. Nos hemos enterado de que murió el martes y de que ya está enterrada y todo", asegura. No obstante, Maricruz reconoce que el fallecimiento de la religiosa no es algo inesperado: "Sabíamos que esto iba a pasar, pero no pasa nada porque nos dará más fuerza. No vamos a parar. Ella era una pieza del puzzle, pero tiraremos de otra. Una persona sola no podía dirigirlo todo".

Tenía que haber admitido que sí lo hizo, decir la verdad, mostrar algo de arrepentimiento La portavoz de la asociación SOS Bebés Robados lamenta que no haya dado tiempo a esclarecer la verdad. "Por lo menos tenía que haber admitido que sí lo hizo, decir la verdad, mostrar algo de arrepentimiento. Podría haber dicho dónde están los niños", comenta. "Si de verdad creía en Dios, que se las vea con él allí", concluye. "No queremos venganza, queremos justicia", sentencia.

Maricruz Rodrigo llegó a ocupar su posición en SOS Bebés Robados tras una trágica historia. Su hijo nació, de forma prematura, el 18 de agosto de 1980. Ella y su marido lo visitaban todos los días en la incubadora del hospital de 12 de Octubre de Madrid. Al sexto día, le dijeron que el bebé había muerto. Los responsables del hospital se negaron a mostrarles el cadáver y sus restos no están en ningún cementerio. María cree que "o está vivo o lo tiraron a la basura".

Nueva estrategia judicial

Los miembros de SOS Bebés Robados se reunirán en breve para decidir cuáles serán sus próximas líneas de actuación. En este sentido, el abogado de la asociación, Guillermo Peña, ha informado de que esta se replanteará la estrategia judicial tras el fallecimiento de la religiosa, cuya responsabilidad penal en las dos causas en la que está imputada queda extinguida, si bien las causas en las que se investigan casos de desapariciones de niños que la vinculan seguirán adelante para depurar nuevas responsabilidades penales.

"Cuando un imputado fallece se extingue la responsabilidad penal sobre él. Pero ello no quiere decir que en la causa no vaya haber más imputados, ya que Sor María no trabajaba sola, sino que estaba con un entramado profesional que refrendaba sus decisiones", ha recalcado.

A su juicio, sería "una ingenuidad" pensar que de los 3.000 casos de adopciones irregulares, Sor María sea la única responsable. "Ahora, replantearemos nuestra estrategia de cara al procedimiento y seguiremos trabajando en busca de la verdad", ha aseverado. Además, ha recordado que hay casos de niños robados en los que están imputados médicos, como en varios procedimientos en el País Vasco. "Vamos a seguir buscando la verdad. No debe cundir el desánimo", ha dicho.

Por ahora, la monja estaba imputada en dos casos. Uno de ellos por la desaparición de dos gemelas en la clínica Santa Cristina en 1981 y el otro por la desaparición de una niña en marzo de 1982. En este último caso, la madre se reencontró con su hija casi 30 años después gracias a un programa de televisión.