Morsi asegura que el decreto que le blinda ante la ley es temporal e insta al diálogo

  • Insiste en que no quiere concentrar poderes, sino "proteger el camino de una exitosa transición democrática".
  • Las medidas pretenden "evitar los intentos de socavar dos cuerpos elegidos democráticamente (la cámara alta del Parlamento y la Asamblea Constituyente)".
  • Desde que anunció el decreto se han sucedido varias protestas en las que unas 300 personas han resultado heridas.
  • Mientras, en Tahrir siguen tiendas de campaña acamapdas y se acentúa la división entre partidarios y detractores de Morsi.
  • La vicepresidenta del Constitucional egipcio dice que Morsi es un "presidente ilegítimo".
El expresidente de Egipto, Mohamed Morsi
El expresidente de Egipto, Mohamed Morsi
EFE

El presidente egipcio, Mohamed Morsi, insistió este domingo en que su declaración constitucional es temporal y no pretende concentrar poderes, al tiempo que hizo un llamamiento a las distintas fuerzas políticas para lograr un consenso en la Constitución.

En un comunicado, la Presidencia egipcia defendió el citado decreto, que blinda todas las decisiones de Morsi ante la Justicia, y subrayó que busca "cumplir con las aspiraciones del pueblo egipcio y proteger el camino de una exitosa transición democrática".

"La Presidencia reitera la naturaleza temporal de las citadas medidas, que no pretenden concentrar poderes, sino evitar los intentos de socavar dos cuerpos elegidos democráticamente (la cámara alta del Parlamento y la Asamblea Constituyente) y preservar la imparcialidad de la judicatura", dice el texto.

Además, hace hincapié en su compromiso de que todas las fuerzas políticas llevan a cabo un diálogo democrático para "alcanzar un consenso nacional en la Constitución, que es la piedra angular de las instituciones modernas de Egipto".

Protestas de los ciudadanos

Desde que el jueves pasado Morsi decidiera blindar sus plenos poderes ejecutivos y legislativos al ordenar que todas sus decisiones sean definitivas e inapelables ante la justicia hasta la entrada en vigor de una nueva Constitución, no han dejado de surgir protestas en las que cerca de 300 personas han resultado heridas.

El presidente islamista también declaró entonces indisolubles las actuales cámara alta del Parlamento y la Asamblea Constituyente, ordenó repetir los juicios a los implicados por la muerte de manifestantes durante la pasada revolución y sustituyó al entonces fiscal general, Abdelmeguid Mahmud, que había ocupado ese cargo desde el anterior régimen de Hosni Mubarak.

Esas decisiones han ahondado la brecha entre sus simpatizantes y detractores en la plaza cairota de Tahrir, en cuyas inmediaciones prosiguieron este domingo los choques esporádicos entre policías y manifestantes.

Tiendas de campaña en Tahrir

Mientras, el que fuera epicentro de la revolución egipcia del año pasado continuó este domingo inundado de decenas de tiendas de campaña con las que los opositores pretenden presionar al mandatario para que rectifique.

A la entrada de una de esas tiendas, Karim Matar, miembro del histórico partido liberal Al Wafd, destacó que se quedará allí "hasta que Morsi vuelva a la senda de la democracia". Matar consideró que el islamista "no ha actuado por amor a Egipto, ya que no deja de dirigir una dictadura como era antes la de los militares".

A favor y en contra de Morsi

El centro de la capital era este domingo un hervidero de personas que comentaban sus diversas posturas en corros y se paseaban entre banderas de movimientos juveniles, partidos liberales y otras anónimas que pedían "la dimisión del Gobierno".

La joven universitaria Raduas Ismail, que confesó estar allí por mera curiosidad, aseguró que "el 'rais' está intentando mejorar el país, pero muchos no quieren que haga nada y por eso no va a durar mucho tiempo".

Otras muestras de apoyo a Morsi han sido igualmente organizadas en los últimos días por los Hermanos Musulmanes y el Partido Libertad y Justicia, a los que pertenecía el islamista antes de ser presidente, mientras que la fragmentada oposición ha optado por aunar esfuerzos y hacerle frente al Gobierno.

El Premio Nobel de la Paz Mohamed el Baradei apuntó este domingo en una entrevista con la revista alemana Der Spiegel y otros medios que actualmente hay peligro de una guerra civil en Egipto. "Ni siquiera los faraones tuvieron tanto poder como él", subrayó El Baradei, también crítico con la actual Asamblea Constituyente que dominan las fuerzas islamistas y que —según la nueva declaración constitucional emitida— no podrá ser disuelta por ninguna instancia judicial a pesar de los recursos pendientes en ese sentido.

Mursi, que ya había intentado previamente destituir al fiscal general del país, Abelmeguid Mahmud, finalmente lo hizo el jueves pasado nombrando en su lugar y por cuatro años al magistrado Talaat Ibrahim, cuya designación pasa a depender de la Presidencia y no de los jueces.

"Necesitamos ya una nueva Constitución y cambios en la judicatura. Morsi lo está haciendo bien", apuntó el abogado Omar Osman en Tahrir.

La magistratura también ha reaccionado dividida a las polémicas decisiones de Mursi tras una serie previa de desencuentros.

Si este sábado el Club de Jueces, la principal asociación de magistrados del país, declaraba una huelga indefinida y amenazaba con expulsar a quien no la secundara, el minoritario Movimiento de Jueces por Egipto —vinculado a los Hermanos Musulmanes— anunció en cambio su apoyo al presidente.

Por su parte, la Asamblea General del Sindicato de Periodistas de Egipto apoyó este domingo secundar una huelga en una fecha aún sin concretar y retirarse de la Asamblea Constituyente.

Incluso el terremoto político y judicial se ha trasladado a las finanzas en forma de incertidumbre, puesto que la Bolsa egipcia suspendió este domingo sus cotización durante media hora ante las fuertes pérdidas.

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