Cardenales
Una escena del sepelio por Juan Pablo II Jerry Lampen/REUTERS

El sábado tuvo lugar la sexta reunión del pre-cónclave que reanudaba los encuentros de purpurados, interrumpidos el viernes para el multitudinario funeral de Karol Wojtyla.

En este período de Sede Vacante, tras el fallecimiento del Pontífice, el Colegio Cardenalicio asume la dirección provisional de la Iglesia Católica y toma todas las disposiciones adecuadas para su gobierno.

Todos los cardenales presentes en Roma pueden entrar en las reuniones casi diarias programadas hasta el 18 de abril.

Durante estos encuentros los purpurados aprovechan para intercambiar opiniones y puntos de vista con los que hacerse una idea de qué candidatos pueden ser adecuados para el cónclave. No tienen permitido divulgar los detalles de sus conversaciones.

El Colegio está integrado por 183 cardenales, aunque no todos están presentes en Roma todavía. De ellos, sólo 117 tendrán derecho a entrar en el cónclave y votar al nuevo Papa, ya que su edad es inferior a los ochenta años.

Imposición de silencio
Durante el tiempo de pre-cónclave, los cardenales no concederán entrevistas ni harán declaraciones a los medios de comunicación y dedicarán estos días "al silencio y a la plegaria.

Eventual beatificación de Juan Pablo II
Las voces de numerosos fieles que durante el funeral del viernes en San Pedro clamaron por una inmediata canonización de Karol Wojtyla han obligado a pronunciarse al Vaticano. A través de su portavoz, ha comunicado que "la eventual beatificación de Juan Pablo II es un tema de exclusiva competencia del próximo Papa".

El paso previo a la canonización es la beatificación, que sólo puede empezar transcurridos cinco años desde la muerte de la persona a la que se desea elevar a la gloria de los altares. Sin embargo, el proceso de beatificación puede anticiparse y empezar antes de ese lustro si el Papa así lo decide.

Roma vuelve a la normalidad
La Basílica de San Pedro del Vaticano ha reabierto sus puertas al público y toda la zona de Roma adyacente ha vuelto a la normalidad tras el funeral por Juan Pablo II, que conllevó especiales medidas de seguridad y movilidad.

Desde la muerte de Karol Wojtyla, el pasado 2 de abril, la plaza de San Pedro y los accesos, que son territorio de la ciudad de Roma, habían sido sometidos a algunas restricciones que alcanzaron su punto máximo en la jornada de ayer.

El Ayuntamiento de Roma también autorizó el sábado la libre circulación por la llamada Via della Conciliazione y las laterales, que dan acceso a la Plaza de San Pedro y ha retirado todas las valles que limitaban el paso. Las medidas habían sido adoptadas en días anteriores para permitir un acceso ordenado de los fieles a la Basílica con objeto de entrar a la capilla ardiente del Papa y rendirle homenaje.

Las autoridades han asegurado que por la capilla han desfilado cerca de dos millones de personas y una gran masa asistió ayer al funeral, bien en la Plaza (unas 300.000) o en varios puntos de Roma a través de pantallas gigantes.

El Papa ha sido enterrado en las llamadas Grutas Vaticanas, en el subsuelo de la Basílica Vaticana, pero su tumba no podrá ser visitada hasta la semana próxima.


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