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Juan Pablo II

La noticia fue anunciada inmediatamente a los alrededor de 60.000 personas reunidas en la Plaza de San Pedro. Muchos de los fieles allí presentes comenzaron a llorar. Las caras de la multitud expresaban desamparo y vacío,

El lamento de las campanas rompió el silencio de la noche romana

mientras las grandes campanas de la basílica rompieron el silencio de la noche, tocando un lento lamento por el Papa. Era lo único que se escuchaba en la noche de Roma.

La mayor parte de las televisiones mundiales interrumpieron su programación para anunciar la noticia.  Los grandes periódicos online dieron la noticia inmediatamente (ver fotogalería) y hoy la muerte del Papa es la noticia de portada de todos los diarios del mundo.

 

ERAN LAS 21:37 HORAS

El Papa falleció a las 21:37 en su apartamento privado, una hora y media después de que se comenzara una celebración de la Santa Misa de la Divina Misericordia en la habitación del Santo Padre. La misa fue presidida por subsecretario personal Stanislaw Dziwisz y con la participación del cardenal Marian Jaworski, de Monseñor Stanislaw Rylko y de su segundo secretario Mieczyslaw Mokrzycki.

Durante la misa se administró a Juan Pablo II el Santo Viático y de nuevo la Unción de los Enfermos, que ya había recibido el jueves por la tarde. "Las últimas horas del Papa han estado caracterizadas por la oración sin interrupción de todos los que le asistían en el transito y por la coral participación de la oración de miles de fieles que se han acercado a la Plaza", añade la nota del portavoz.

En el momento de la muerte, se encontraban junto a Juan Pablo II, sus dos secretarios Stanislaw Dziwisz y. Mieczyslaw Mokrzycki, el Cardenal Marian Jaworskiel arzobispo Stanislaw Rylko; Padre. Tadeusz Styczen; las tres monjas polacas de la congregación "Ancelle del Sacro Cuore di Gesù", que prestan servicios en el apartamento, guiadas por la madre superiora Tobiana Sobdka; el médico personal del Papa Renato Buzzonetti y los dos médicos de guardia, Alessandro Barelli y Ciro D'Allo, y los dos enfermeros.

Poco antes de morir, Juan Pablo II bendijo con la mano a los fieles que rezaban por él en la plaza de San Pedro. Tras la finalización del rosario, aún sacó fuerzas para decir "amén".

SE APAGAN LAS LUCES DE LA HABITACIÓN
Poco antes del anuncio del fallecimiento del Sumo Pontífice, se habían apagado las luces de las habitaciones del Papa, en el tercer piso del Palacio Apostólico del Vaticano, y se volvieron a encender de repente, señal que indicaba a los cardenales que ya podían dar la noticia y comenzar los procedimientos previstos tras la muerte de un pontífice.

LARGA VIGILIA
El anterior comunicado emitido por el Vaticano había tenido lugar pasadas las 19.00 horas, y en él se informaba de que el estado del pontífice se había agravado a causa de un elevado cuadro de fiebre.

Por la mañana, Navarro Valls había ofrecido una rueda de prensa (11,30horas) en la que aseguró que no podía hablarse "técnicamente" de estado de coma. Junto al lecho de Juan Pablo II permanecieron en todo momento tres monjas, su médico y su secretario.

Según Navarro-Valls habían podido "reconstruir" unas palabras pronunciadas por el jefe de la Iglesia en referencia a los jóvenes:

"Os he buscado, ahora vosotros venís a mí y os doy las gracias".

 

"A veces parece que está dormido, pero si le hablas abre los ojos", informó por la mañana a los periodistas Navarro-Valls, aunque por primera vez el Papa sufría pérdidas de consciencia.

EL REGENTE DEL VATICANO
El cardenal Camarlengo, el español Eduardo Martínez Somalo, tal y como marca la tradición, fue quien realizó el reconocimiento oficial del Papa para confirmar su muerte. Un segundo funcionario, el maestro de Cámara, rompió el anillo de Pescador del Pontífice.

Todos los cargos del Vaticano han dimitido, en espera de un nuevo Papa. El poder temporal está ahora en manos del Camarlengo.

Roma ya había comenzado a prepararse desde el viernes para la muerte del pontífice para ofrecer alojamiento a los miles de fieles y a los cardenales y sus asistentes.

La Plaza de San Pedro ha sido un constante hervidero de fotógrafos, cámaras, fieles y curiosos. Cientos de cámaras de televisión permanecen en la Plaza de San Pedro, recogiendo las impresiones de los fieles congregados.

"No lloréis"
La prensa italiana había informado en la mañana del sábado de un mensaje del Papa escrito con la ayuda de un asistente en el que pide a los fieles "que no lloren" y recen por él.

No había esperanza

"El Papa me ha ofrecido su último saludo", había manifestado el Cardenal Ratzinger, que asegura que el pontífice era consciente de que su vida se acaba.

"Juan Pablo II está agonizando, a punto de morir. He hablado con los médicos y me han dicho que no hay esperanza", dijo ayer el cardenal Lozano.

Por su parte, el Cardenal vicario de Roma manifestaba en la tarde del viernes que el Papa "ya ve y toca a Dios".

Cronología del viernes: una jornada llena de tensión
En la mañana del viernes, el cardenal Camilo Ruimi, encargado de anunciar la muerte del Papa, se trasladó de urgencia a Roma ante la gravedad del estado de Juan Pablo II. Una fuente vaticana confirmaba poco después que Juan Pablo II, que había sufrido el jueves un colapso cardiorespiratorio, "se está apagando serenamente".

Fue el portavoz de la Santa Sede, Joaquín Navarro Valls, quien informó de que el Papa estaba "muy grave". La sensación de transparencia sobre la salud del Pontífice ha sido absoluta.

El Pontífice, que permaneció en el Vaticano por propio deseo, recibió la extremaunción.

La alarma se disparó en la noche del jueves cuando la Santa Sede hizo público un comunicado en el que se afirmaba que Juan Pablo II había sido alcanzado por una afección "altamente febril" motivada por la una infección de las vías urinarias.

Antes se habían producido diferentes comentarios acerca de un empeoramiento de la salud del Papa, que encontraron confirmación en la nota emitida por el Vaticano.

EL CÓNCLAVE
La primera Congregación de los Cardenales, el cónclave, se realizará el 4 de abril a las 10:00 en la Sala Bologna del Palacio Apostólico, en esta reunión pueden participar no sólo los 117 purpurados que participarán en el conclave que elegirá al nuevo Papa sino el resto de los cardenales mayores de 80 años y que por esta razón no pueden ser electores.

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