"El 15-M sigue vivo porque lo que lo originó sigue ahí: el gobierno de bancos y mercados"

  • Sociólogos e investigadores analizan el movimiento del 15-M cuando se cumple su primer aniversario.
  • Destacan que la ausencia de un líder garantiza también su supervivencia.
  • "Es como una hidra de mil cabezas, ninguna es el 15-M, pero todas son el 15-M", argumentan.
  • También defienden que "el 15-M deslegitima a los partidos tal y cómo están funcionando, no a la democracia".
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Imagen de la concentración en la Puerta del Sol madrileña posterior a la manifestación global del pasado 15 de octubre.
Imagen de la concentración en la Puerta del Sol madrileña posterior a la manifestación global del pasado 15 de octubre.
JORGE PARIS

A punto de cumplirse el primer aniversario del 15-M, sociólogos e investigadores consultados durante esta semana analizan cómo ha evolucionado este movimiento, al que vaticinan un largo futuro, porque persisten las causas que motivaron la indignación de los ciudadanos y crece la desconfianza en los políticos. El antropólogo y politólogo Manuel Mandianes y la investigadora del Colegio Oficial de Sociólogos de Madrid Celia Díaz Catalán coinciden en que este movimiento solidario sobrevive y tiene mucha resistencia, porque se siente legitimado para vigilar a los poderes públicos y para reclamar la protección de los pilares del estado de bienestar.

"El movimiento sigue vivo porque la causa que lo originó sigue ahí: se mantiene el gobierno de los bancos y de los mercados", explica Mandianes, quien opina que "en el fondo, el 15-M es también una protesta radical contra la corrupción política, y eso causa mucho miedo entre los partidos y los partidos". El antropólogo define al movimiento como "un volcán o una corriente submarina que no sabemos cómo va a salir, pero que un día estallará".

Destaca el hecho de que siga sin tener un líder o un jefe como garantía de su pervivencia, porque "los adeptos son el movimiento y fuera de ellos no hay movimiento".

Un año después, esta iniciativa "se expresa de forma diferente" y los seguidores "se unen a manifestaciones de jubilados, de desahuciados o de perjudicados por cualquiera de los recortes", analiza.

"Es como una hidra de mil cabezas, ninguna es el 15-M, pero todas son el 15-M", añade el experto.

Para la investigadora del colegio de sociólogos el movimiento se ha consolidado, "ya no son un grupo de personas que se manifiestan de forma espontánea". "Se ha fraguado más como un movimiento en torno a la defensa de los pilares básicos del sistema del estado del bienestar, como la educación y su marea verde o la sanidad pública", señala Díaz Catalán, quien destaca la influencia que ha tenido en los problemas vinculados a la vivienda, "frenando más de 200 desahucios".

Uno de los principales éxitos (expone), es que "no es un movimiento pedigüeño, que reclame políticas fáciles, sino que no se pongan más piedras a la difícil situación económica".

Otro de los aciertos, es que no se trata de una plataforma única con liderazgo y con estructuras tradicionales de las organizaciones, "porque no se persigue aglutinar a mucha gente, sino crear afinidad entre muchas pluralidades".

Para ambos expertos, el movimiento mantiene la vitalidad y sus reclamaciones de justicia social.

La investigadora cree que es "la única solución que le queda al país" y plantea que "debe mantener su principal propuesta: atreverse a imaginar que las cosas pueden ser diferentes".

"No se trata de armar un sistema político perfecto, pero sí unas decisiones más pactadas", añade.

Defiende el derecho de los ciudadanos de salir a la calle para demostrar su indignación y opina que "el Gobierno tiene pánico" por estas manifestaciones.

"Una de las tareas del 15-M es la vigilancia y el control de los poderes públicos y eso es muy sano en cualquier democracia", dice Díaz.

Sobre las medidas adoptadas por el Ejecutivo ante la crisis, el politólogo cree que probablemente haya razones para adoptarlas, "pero hay que explicarlas a los ciudadanos", aconseja Mandianes, quien lamenta que en ninguna de las reformas de este o del anterior Gobierno se haya incluido la de "suprimir puestos políticos e instituciones que son como cementerios de elefantes".

"El 15-M deslegitima a los partidos tal y cómo están funcionando, no a la democracia", opina el antropólogo, quien pronostica "que mientras que haya malestar, no morirá" porque "nadie puede ser feliz viendo a personas que sufren y tienen dificultades".

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