Mataba a las ancianas para jugar al bingo
Remedios S. S., en el momento de su detención, el pasado lunes. Efe.
Los familiares de Remedios S. S., presunta asesina en serie de ancianas detenida el martes  en Barcelona, no salen de su asombro. «¿Cómo nos vamos a tomar esta noticia?, ella era una chica normal; la conocíamos, claro, pero preferimos no hacer comentarios»,explicó telefónicamente a 20 minutos uno de sus primos, Luis Mejuto, residente en Cando (A Coruña).

La presunta asesina se acercaba a sus víctimas en los parques, plazas e iglesias. Se ganaba su confianza, las engañaba para colarse en sus casas y las estrangulaba fríamente. Remedios S. S., de 48 años, natural de Boimorto (A Coruña), está acusada de asesinar al menos a tres ancianas y del intento frustrado de otras cinco. Una presunta asesina en serie que ha tenido en vilo a Barcelona desde el 10 de junio. Los Mossos d’Esquadra dijeron ayer que era «pronto» para hablar del móvil, aunque apuntaron al económico. Se llevó joyas y tarjetas de crédito y se gastó el dinero en bingos. Padecía síntomas de ludopatía. Los Mossos afirmaron que tenían miedo de que volviera a actuar el mismo martes o ayer. Un juez decretó el silencio informativo en este caso.

Vivía sola

En Boimorto, los vecinos aseguran que la familia «era muy normal». En el Ayuntamiento, que la mujer se fue de su parroquia, San Cristóbal de Dormeá (187 habitantes), cuando era joven, hace 20 años. Provenía de una familia humilde de doce hermanos, y su padre cuidaba la casa del párroco. Pronto se fue a A Coruña para servir en una casa. Más tarde, a Barcelona.

En la Ciudad Condal vivía sola en Nou Barris y trabajaba en un bar del centro. Estaba separada y tenía dos hijos. Le encantaba jugar al bingo: la pista, junto con su deje gallego, que llevó a su detención, justo cuando jugaba a las tragaperras.

No es propio de una mujer

Joan Carles Navarro. Profesor de criminología de la universidad de Barcelona

Hay tres perfiles de asesinos en serie: el psicopático, el psicótico y el sexual. En este caso se trata del primero, porque son personas con elevado narcisismo y egocentrismo. Son personas que pueden vivir entre nosotros mucho tiempo o toda la vida y, si bien no son del todo fiables, pueden no llegar a cometer un delito. Pero la confluencia de factores personales con ambientales hacen que precipiten su acción. Una situación de frustración personal, de problemas, va alimentando esta fantasía de poder, de dominio.

Una hipótesis es que un fracaso en su vida cotidiana le lleve a cometer una actuación fuerte, dominadora. También podría haber relación con la ludopatía en este sentido de tener una necesidad fuerte. Los datos aún son escasos, pero esta manera de actuar tan directa no es propia de las mujeres, que asesinan con métodos más suaves. El estrangulamiento implica que es una persona emocionalmente fría.