El presidente de la Generalitat valenciana, Francisco Camps, ha tirado este miércoles la toalla y oficialmente ya no es el presidente de la Generalitat Valenciana. La presión ejercida por la dirección nacional de su partido, el PP, se hizo asfixiante y puso a Camps ante la disyuntiva, en palabras del propio Mariano Rajoy, entre la "deshonra" de ser un presidente condenado o la dimisión. El ya ex jefe del Gobierno valenciano decidió defender su inocencia en un futuro juicio y renunció al cargo a las 17.00 horas, en una comparecencia sin preguntas ante los medios de comunicación. El célebre caso de los trajes se ha llevado por delante al cuarto presidente de la historia de la autonomía valenciana.

Me marcho con la conciencia tranquila y el deber cumplido Emocionado y entre las lágrimas de sus consellers, Camps anunciaba su dimisión como un "sacrificio personal" por el bien de su comunidad, de España y del PP, y declarándose "inocente, completamente inocente" del delito que se le imputa. El cuarto presidente de la Generalitat presentaba también su renuncia como presidente del Partido Popular en la Comunitat Valenciana (PPCV). El hasta ahora alcalde de Castellón, Alberto Fabra, será su sucesor al frente de ambos cargos.

"No puedo ser nunca un obstáculo para que la voz de Rajoy llegue a los españoles", ha declarado Camps, procesado en la citada causa de la trama Gürtel por un supuesto delito de cohecho pasivo impropio, ante los medios de comunicación congregados en el Palau de la Generalitat. "Ofrezco mi sacrificio a España", ha añadido, destacando que se marcha con "la conciencia tranquila y el deber cumplido" y que ha hecho realidad todos sus proyectos e ilusiones".

Ahora estoy liberado para defenderme de estas infamias Asimismo, el hasta ahora presidente valenciano ha arremetido contra el "sistema brutal" que ha llevado la "falsa" imputación de una investigación judicial de la que, según ha dicho, se demostrará su inconsistencia. "Y este sistema brutal está a punto de caer en las próximas elecciones", ha matizado, insistiendo en que es "objeto de una acusación falsa". Además, ha reiterado que su dimisión es  fruto de una "decisión personal, firme y sentida" y ha dicho que la ha comunicado ya al presidente de Les Corts, Juan Cotino, para que convoque un proceso de elección de nuevo presidente de la Generalitat.

"No podrán demostrar nada porque no hay nada", ha insistido. "Ahora estoy liberado para defenderme de estas infamias y de estas insidias" que le han llevado a tomar esta decisión y a marcharse de la Generalitat, ha dicho, "con el deber cumplido" y con "miles" de muestras de apoyo. "Me voy con mucho menos que con lo que vine, cargado de ilusiones, sonrisas y afectos de millones de personas", ha asegurado Camps, que ha estado arropado por Federico Trillo y Rita Barberá en su despedida pública al frente del Gobierno regional. Poco después, Camps ha abandonado el Palau de la Generalitat entre una serie abucheos que han frenado un aplauso inicial de unas 40 personas concentradas ante la sede de la presidencia del ejecutivo autonómico.

Futuro juicio

La jornada comenzó con la autoinculpación de dos de los procesados en el caso: el ex vicepresidente Víctor Campos y el ex jefe de Gabinete de Turismo, Rafael Betoret. Ambos admitieron el delito y la multa de casi 50.000 euros que pedía la acusación popular. Los siguientes en hacerlo deberían haber sido el ex número 2 del PP valenciano Ricardo Costa y el propio Francisco Camps. Costa se resistió porque no desea encarar el caso sobre posible financiación irregular del partido con antecedentes penales.

Fuentes del Tribunal Superior de Justicia anunciaron pasadas las 14.25 horas que Camps se dirigía hacia el Palacio de Justicia y se abrieron las puertas para la entrada de su coche oficial. La expectación entre los periodistas fue máxima, pero otra llamada del entorno de Camps informaba, 20 minutos después, que se abortaba la operación.

Ese fue el punto de inflexión que desembocó tres horas más tarde en la dimisión del jefe del Consell. Francisco Camps optó, como reveló en su comparecencia, por defenderse "donde corresponda de estas infamias", en referencia al 'caso Gürtel', para lo que dijo sentirse "liberado" desde el momento de su renuncia. Campos y Betoret se inmolaron, judicialmente hablando, en vano, pues asumieron su culpabilidad por orden del PP nacional para presionar a Camps. Si hay juicio, tendrán que defender su inocencia tras haber asumido ante el juez los cargos.