Anwar y su familia pueden dormir esta noche en su casa gracias a la intervención de centenares de personas que evitaron que fueran desahuciados de su hogar. Se trata de la primera actuación de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), que cuenta con el apoyo de Democracia Real Ya y el movimiento 15-M, quienes respaldaron la acción por una cuestión de "justicia social".

Sobre las 9 horas, decenas de personas comenzaron a concentrarse frente al piso del Anwar Khalil, un hombre de 50 años de origen libanés que se quedó sin trabajo hace dos años. Desde entonces, no puede hacer frente al pago de su hipoteca y este miércoles iban a echarle de su casa por deber al BBVA más de 200.000 euros. Sin embargo, las más de 300 personas que bloquearon la calle del Naranjo, donde reside Anwar, impidieron que el secretario judicial se acercara a la vivienda y efectuara el desahucio.

La Policía nos ha informado de que se ha suspendido el desahucio "Quieren tirar a una familia a la calle, a unas personas que no tienen a dónde ir", aseguró Chema Ruiz, portavoz de PAH. "Hay mucha gente en la misma situación que Anwar, personas que se sienten culpables por no poder pagar sus deudas y no dicen nada", continuó Aida Quinatoa, otro miembro de los Afectados por la Hipoteca.

"Especialmente indefensos se encuentran los inmigrantes ante los desahucios, ya que se arriesgan no solo a perder su casa y su empleo, sino a que se les retiren los papeles e incluso la tutela de sus hijos", explicó Aida.

Mientras, centenares de personas gritaban consignas contra los banqueros y el capitalismo, el ya conocido lema 'No nos representan' y llevaban a cabo una sentada pacífica frente al piso del libanés. Poco antes del mediodía, su protesta tuvo respuesta.

"La Policía nos ha informado de que se ha suspendido el desahucio", informaba Francisco García, miembro de la Asamblea de Tetuán, otro de los organismos que apoyaba la concentración. "Hemos ganado la batalla, pero no la guerra. Volveremos las veces que hagan falta", remarcó. Los gritos de júbilo y los aplausos no tardaron en llegar.

Cómo no le tiembla el pulso al juez cuando firma una orden para dejar a una familia en la calle Sin embargo, en medio de la alegría, un hombre armado con una garrafa de agua empapó a uno de los manifestantes: Cayo Lara, que había acudido a la concentración a título individual. En ese momento, se formó un tumulto en torno al coordinador de IU, que abandonó el lugar entre insultos, gritos de "oportunista", abucheos y zarandeos.

"Me estáis quitando mi derecho ciudadano a manifestarme, compañeros", les recriminó Lara. "Yo soy un viejo rockero de la lucha y ya protestaba cuando muchos de vosotros aún estabais en pañales”, se defendió el coordinador de IU antes de abandonar el lugar.

Minutos después, la protesta de trasladó a una sucursal cercana del BBVA, donde Anwar y su abogado presentaron un escrito para la condonación de su deuda. "Cómo no le tiembla el pulso al juez cuando firma una orden para dejar a una familia en la calle", se preguntaba el libanés a la salida del banco.

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