Todos hemos escuchado e incluso pronunciado en algún momento de nuestra vida eso de "¡Jamás volveré con mi ex, ni siquiera para echar un polvo!" y después nos hemos desayunado nuestras propias palabras. Dejar una pareja es muy complicado. No solo por los lazos emotivos que unen a dos personas, sino también por la complicidad que se genera gracias al sexo, sobre todo en relaciones duraderas.

Muchas personas dejan la relación por falta de entendimiento o porque se acaba el amor sin embargo el sexo entre los dos es maravilloso. Otras parejas deciden romper por todo lo contrario; hay amor pero el sexo es nulo. En este último caso sucede un hecho muy curioso: la fogosidad y el calentón se aviva una vez que se ha roto la pareja. Recurrir a los ex para volver a tener sexo no es algo malo mientras se establezca un pacto entre las partes. Es la única forma para que ninguno sufra tras los ardientes encuentros.

Enganchados al pasado

Los amores del pasado no siempre son la mejor opción para echar un polvo y menos aun cuando una de las partes sigue sintiendo algo por la otra. En estos casos lo que sucede es el llamado 'Enganche sexual': la persona, normalmente la dejada, accede a tener sexo con el ex para mantenerlo cerca. Este tipo de relación es muy tóxica y acaba mermando la autoestima por muchas razones:

  • El primer error es considerar que regalando sexo se reconquista a la pareja.
  • El segundo y más doloroso es caer una y otra vez en la tentación a pesar del vacío que se genera tras mantener relaciones sexuales.
  • El Tercer y último error: la necesidad de ver a su ex hace que la persona permanezca abierta al sexo de forma constante aunque sea en contra de su voluntad o no le apetezca.

Según un estudio realizado por la Universidad de Arizona, el sexo es un alivio para los que no han sabido superar sus males. Puede ser que con el tiempo desaparezcan los sentimientos y la ruptura se supere pero por el contrario existen otras señales que alertan de que la situación está empeorando, por ejemplo:

  • Hablar o criticar constantemente al ex.
  • Pensar compulsivamente en él/ella.
  • Visitar sus redes sociales o poner mensajes en clave para llamar la atención.
  • Tener sexo con otras personas sólo para dar celos a la persona que te ha dejado.

¿Qué pasa cuando tu ex se convierte en tu amante?

Nos paramos en este último punto al ser el más conflictivo de todos. Lo más importante para avanzar en la vida es aprender de los errores. Cuando una pareja rompe y se encuentra en un punto de no retorno lo mejor es cerrar la puerta e ir a otra cosa, es decir, avanzar emocionalmente.

El enganche impide el avance. Podemos echar la culpa al otro o fustigarnos por volver a tropezar con la misma piedra pero ¿Sabéis quién tiene realmente la culpa de estar enganchado a un ex? La oxitocina. Esta hormona, al liberarse, provoca unos sentimientos muy fuertes e incontrolados que acaban siendo responsables de que no consigas librarte de tu ex. Imagina que es como el que deja de fumar y al año le da una calada a un cigarrillo ¡Vuelve al vicio fumando el doble!

Este tipo de relaciones pueden llegar incluso a volverse cómodas para ambas partes. El dejado normalmente tendrá sexo con varias personas pero recurrirá al ex cuando lo quiera de calidad, con rapidez o sin tener que convencer a nadie. La otra parte se resigna a una relación basada en el sexo y se asegura de que mientras tanto no está en los brazos de otra persona.

El problema es habituarse a esta situación. Lo normal es que este tipo de relación acabe cuando la parte fuerte encuentre una nueva media naranja que le complemente en todos los ámbitos, también en el sexo. Ese es el momento del caos, del desastre. El momento en el que todas las ilusiones se van al traste y sientes que la vida es una mierda.

Al final cada uno es responsable de sus actos. No se le puede echar en cara a un ex que coja el teléfono sólo para echar un polvo, pues la respuesta afirmativa o negativa corresponde a uno mismo. El enganche al amor se supera con tiempo y con terapia, pero la iniciativa por querer 'curarse' sólo le corresponde a uno mismo.