Abren por primera vez en 90 años la maleta de un soldado caído en la Primera Guerra Mundial

  • La madre del soldado, un joven inglés, guardó en el desván sus pertenencias, hasta que las encontró su nieto. 
Una maleta antigua, en una imagen de archivo.
Una maleta antigua, en una imagen de archivo.
PH

El historiador Dan Hill ha compartido en redes sociales la historia del soldado Ted Ambrose, o mejor dicho, la historia que contaban sus pertenencias pues el historiador fue uno de los primeros en abrir un maleta que contenía todo que ese joven dejó atrás tras caer en la Primera Guerra Mundial, hace casi 90 años. 

"Hace unos años, el sobrino de Ted encontró una maleta al limpiar su desván. Me llamó y me preguntó si quería verla. Lo que encontré fue simplemente increíble", comienza diciendo Hill en un extenso hilo de Twitter. 

El protagonista es Ted Ambrose de "un pueblo tranquilo en Hertfordshire", al norte de Londres. 

"Ted tuvo mala suerte. Llegó al frente cuando los británicos se preparaban para lanzar una ofensiva en un lugar poco conocido: El Somme (Francia). Un proyectil explotó cerca, perforando sus tímpanos", cuenta el historiador. 

"Para el 1 de julio, Ted había vuelto a Somme" el 7 de julio y sufrieron un bombardeo masivo de artillería. "En el espacio de una hora, hubo más de 100 caídos o heridos. El soldado Ted Ambrose estaba entre ellos; golpe en la cabeza, brazo y pierna", heridas de las que no se recuperó, cuenta Hill. 

Y es aquí donde entra en juego la maleta. La madre de Ted Ambrose recibió los efectos de su hijo, "pero no podía soportar mirarlos. Los metió en una maleta y la cerró. Abriéndolo solo una vez después de la guerra para agregar las medallas que nunca vio. La maleta se fue al desván, donde permaneció intacto durante más de noventa años", explica el historiador. 

El nieto de Ted y el historiador abrieron esa maleta. "Lo que vi me dejó sin aliento. Fue toda la vida de Ted. Una cápsula del tiempo, sellada desde 1916".

Allí estaban "su pipa con tabaco quemado en el interior desde la última vez que la fumó, una caja que aún contenía sus cigarrillos sin fumar, un broche de novia de Gladys, una foto de su madre, las medallas que nunca usó y, por supuesto, esa carta de papá", enumera el historiador.

Utensilios para escribir, un pañuelo, documentación, emblemas de su uniforme o un libro con frases para defenderse en francés son otros de los objetos que encontraron en la maleta. 

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