La investigación de la policía brasileña ha demostrado que el asalto nunca se produjo y los nadadores podrían llegar a ser acusados de comunicación falsa de delito y de destrozos.

Así se demuestra en un vídeo en poder de la investigación judicial y que ha salido a la luz.

La investigación demuestra que los deportistas acudieron a una fiesta en el barrio de la Lagoa, donde habrían estado con tres mujeres jóvenes -a quienes busca la policía-, y antes de regresar a la Villa Olímpica, en Barra de Tijuca, tomaron un taxi y pararon en una gasolinera.

Los deportistas estaban bebidos y alterados, según los testigos, y realizaron destrozos en el baño y otras instalaciones de la gasolinera, lo que obligó a los empleados a intervenir y avisar a la policía militar y a los guardias de seguridad.

Los guardias trataron de retenerlos a la espera de la policía, pero los nadadores se les enfrentaron y uno de ellos les apuntó con una pistola.

Finalmente, pagaron 20 dólares y 100 reales (unos 33 dólares) por los destrozos, subieron al taxi y regresaron a la villa olímpica, según relató el jefe de la policía.

La investigación policial, las imágenes de los vídeos de la gasolinera y la Villa Olímpica confirman que no existió asalto alguno.

Ya de regreso en los Estados Unidos, el medallista Ryan Lochte, uno de los implicados, se ha disculpado por el incidente. "Debi haber sido más responsable", señala en un mensaje publicado en redes sociales.