Charles Leclerc y Sebastian Vettel
Charles Leclerc y Sebastian Vettel, en una rueda de prensa. EFE

La caótica clasificación del GP de Italia va a traer consecuencias. No sólo por el más que probable retoque de la normativa de los rebufos, sino porque en Ferrari se avecina tormenta entre sus pilotos.

El asunto de los rebufos ha generado un enorme malestar en Sebastian Vettel. El alemán se siente muy perjudicado porque su compañero Charles Leclerc, que al final marcó la pole, no respetó un pacto que habían hecho antes de la clasificación. Según relató Vettel, el monegasco debía dar el rebufo al alemán en el segundo intento de la Q3 igual que él lo había hecho en el primero.

"El rebufo supone mucho tiempo aquí, tres o cuatro décimas gratis. Era mi turno, pero no ha llegado. Necesitas tener algo de diferencia, no puedes empezar justo detrás del coche de delante. No ha sido ideal y creo que lo hablaremos internamente", se lamentó el alemán. Vettel se vio atrapado detrás de Carlos Sainz y Nico Hülkenberg y no pudo salir.

De lo que no habló es de su vuelta en el único intento que dio, en el que su coche se salió del asfalto con las cuatro ruedas y el tiempo de su vuelta no fue eliminado.

Leclerc le respondió en la rueda de prensa oficial de la FIA. "Para ser honesto, el plan era que en la primera tanda Sebastian me iba a dar el rebufo y en la segunda yo a él. Salí del box delante de él y después hubo el caos después de la primera curva y la segunda. Un McLaren y un Renault pararon en mitad de la pista y no teníamos dónde ir. Seb me pasó ahí con ese caos porque sabíamos que no nos iba a dar tiempo. Me he quedado detrás de Seb hasta la última recta, donde me han dicho en la radio que podía pasarle. Le pasé, pero no tenía tiempo tampoco para mí para empezar la vuelta", relató.

Esta situación propició una reunión de urgencia en el motorhome de Ferrari, con todos los altos cargos presentes (incluido el propio Louis Camilleri, presidente de Ferrari) en el que trataron de calmar los ánimos.