Andrés Iniesta saluda a la afición del Barcelona.
Andrés Iniesta saluda a la afición después de ser sustituido. EFE

La despedida soñada para un símbolo del fútbol español. Andrés Iniesta disputó su última final por el Barça y lo hizo por todo lo alto. Su recital futbolístico estuvo a la altura de las grandes noches, con su mirada privilegiada, su giro único, sus pases maravillosos y se coronó con un golazo de auténtico torero, regateando a David Soria, tras un maravilloso pase de Messi. Se dio un auténtico homenaje y el cambio, en el minuto 87 de la final, fue una explosión de reconocimiento en el estadio.

Azulgranas y sevillistas, grandes a pesar de perder 0-5, se pusieron en pie para despedir como se merece un futbolista tan descomunal. Fue la despedida soñada. Reseñar el detalle de Ernesto Valverde, conocedor de que el de Fuentealbilla se va a la Liga china, de darle ese último cambio para recibir ese precioso homenaje. Fue una noche realmente especial y mágica en el Wanda Metropolitano para todo el fútbol español.

En los gestos de los jugadores azulgrana y en la manera de salir del campo de Iniesta se traslució un precioso 'hasta siempre', que es lo que se merecía Andrés. Todos querían abrazarle, arroparle. Iniesta llegó roto al banquillo y no pudo evitar las lágrimas, sabiendo que era su última gran final con el Barcelona, un título ansiado para rematar un doblete seguro. Ésta quedará para la historia como la final de Iniesta, que recibió solo la Copa de manos de S.M. El Rey Felipe VI.