La tercera etapa del Tour de Francia 2015, con final en el muro de Huy, tuvo que pararse durante unos quince minutos como consecuencia de una tremenda caída que afectó al pelotón a menos de 60 kilómetros del final, cuando la carrera había recorrido 107 km del itinerario previsto.

La gran cantidad de afectados por la caída exigió el empleo de todas las ambulancias y el reglamento es claro: sin ambulancias la carrera se para (o no se disputa)En un tramo llano, sin aparente dificultad, muy cerca del inicio de la zona de cotas (la Côte de Bohissau, la primera), y con la fuga del día ya cazada, la rueda delantera del ciclista francés William Bonnet (FDJ) hizo el afilador con la trasera de un ciclista del MTN-Qhubeka. Bonnet se marchó al suelo con gran violencia y en su caída arrastró a muchos corredores. Entre ellos, el líder Fabian Cancellara.

La organización del Tour de Francia optó por neutralizar la carrera temporalmente ante el gran número de caídos y la necesidad de asistencia médica para muchos corredores, lo que exigió el empleo temporal de todas las ambulancias que siguen la carrera. Y ya la indica el reglamento: sin ambulancias no puede competirse.

"No podía lanzar al pelotón adelante, con todos los favoritos, sin la asistencia de otras ambulancias", indicó después Christian Prudhomme, el director de la ronda gala: "Fue una decisión excepcional ante una circunstancia excepcional".

La orden fue tomada "conjuntamente por los organizadores y por los comisarios de la Unión Ciclista Internacional (UCI)", agregó. Prudhomme señaló que en el momento de las dos caídas había cuatro ambulancias y dos coches médicos, todos ellos ocupados en atender a los damnificados.

"Hubiera sido temerario no parar la carrera, asumo la decisión y sus consecuencias", señaló el director del Tour, que reconoció que muchos ciclistas le criticaron duramente. "Pero la seguridad es la prioridad".

El propio Bonnet, el más afectado de todos (fue retirado con un collarín y posible traumatismo cranoencefálico), el australiano Simon Gerrans (Orica-GreenEdge), el ruso Kozonchuk (Katusha) o el holandés Tom Dumoulin (Argos, el maillot blanco de mejor joven de estos primeros días) se retiraron de la carrera casi de manera inmediata.

Y la nómina de afectados puede crecer en las próximas horas ante los numerosos corredores que besaron el suelo y reemprendieron la marcha con sus vestimentas destrozadas y numerosas heridas por las abrasiones. Como el suizo Fabian Cancellara o como el australiano Michael Matthews. Cancellara, que acabó la etapa con dos vértebras rotas, anunciaría su abandono de la carrera a última hora de la tarde.