Sergio Ramos
Sergio Ramos, en el partido ante Rusia. EFE

Sergio Ramos fue el primero en salir a dar la cara tras la bochornosa eliminación de España del Mundial de Rusia, y también ha sido el más directo a la hora de analizar lo ocurrido en la Selección en este último mes. El capitán ha ejercido de nuevo como tal, esta vez en una carta que ha compartido en su Instagram, en la que hace balance de la temporada, tanto con el Real Madrid, como con el combinado nacional.

La carta se divide en dos partes. Sobre el año en el Real Madrid, admite que ha sido un año "con sombras", pero con "una gran luz", que es la Champions:

"Hoy termina nuestra temporada y como cualquiera, hago balance. No penséis que no analizamos las cosas y no somos conscientes de nuestros errores y aciertos. Lo somos, y más por el peso que tienen en el estado de ánimo de todos aquellos que nos seguís y apoyáis. Lo vivimos con ilusión y con enorme responsabilidad.

Con el Real Madrid ha sido una temporada con sombras, bien es cierto, y con una gran luz. Las competiciones domésticas se nos atragantaron, pero volver a conquistar la Champions League , por tercera vez consecutiva, ha sido un logro histórico. La despedida de Zidane fue un postre amargo, pero cada uno es libre de tomar sus decisiones. Agradecimiento infinito a nuestro míster".

Mucho más duro es a la hora de referirse a lo ocurrido con la selección española. Ramos apunta directo, nada más empezar, al presidente de la RFEF, Luis Rubiales. La frase es demoledora: "No voy a valorar los actos ni las decisiones, pero la inestabilidad nunca es buena compañera."

Este es el texto íntegro:

"Y llegó el turno de la Selección española. Un reto inmenso, apasionante que afrontábamos con toda la energía del mundo. Y cuando aún no habíamos debutado, sucedió algo que no esperábamos. No voy a valorar los actos ni las decisiones, pero la inestabilidad nunca es buena compañera.

Aun así mantuvimos la cohesión, la fuerza del grupo, la energía de un conjunto de compañeros y amigos, pero lo cierto es que hemos ido de más a menos. Y aunque muchos penséis que podríamos haber hecho más, no supimos hacer más. Porque nos dejamos sobre el verde hasta la última gota de sudor, el último ápice de energía y bravura. No lo habremos hecho como debíamos, pero sin duda lo intentamos hasta el final siempre.

Aceptamos todos los comentarios y críticas, pero no olvidemos que ganar es casi una casualidad, porque perder pierden todos, menos uno. Solo aquél capaz de recuperarse, persistir e insistir hasta la extenuación tiene la oportunidad de levantar la gloria, el título. Es precisamente eso, la gran dificultad, la que encumbra las victorias y las convierte en hitos, en leyenda.

No emborronemos toda una trayectoria por unos tropiezos propios de nuestra profesión, nuestro deporte, nuestra vida. Lamentablemente, la mayoría de veces no se gana, pero perdedor es aquel que se vence antes de que lo venzan, el que baja los brazos en la tormenta, el que da la espalda a la dificultad.

Pudimos hacerlo mejor, debimos hacerlo mejor, pero no solo no me avergüenzo, me enorgullezco de ser el capitán de esta enorme selección.

Y dicho esto, un recordatorio especial para un compañero y amigo en aventuras y desventuras, que nos hizo sentir aquello que nunca imaginamos. Andrés Iniesta, ha sido un placer recorrer este camino contigo de rojo. Como dije ayer, me hubiera gustado que te hubieras podido llevar un mejor recuerdo de tu despedida.

Si queréis pensar en fracaso, sois libres de hacerlo. Nosotros preferimos pensar que es una nueva oportunidad para llorar, aprender, levantarse, crecerse y seguir batallando.

Lo haremos, eso seguro".

(2/2) Y llegó el turno de la @sefutbol. Un reto inmenso, apasionante que afrontábamos con toda la energía del mundo. Y cuando aún no habíamos debutado, sucedió algo que no esperábamos. No voy a valorar los actos ni las decisiones, pero la inestabilidad nunca es buena compañera. Aun así mantuvimos la cohesión, la fuerza del grupo, la energía de un conjunto de compañeros y amigos, pero lo cierto es que hemos ido de más a menos. Y aunque muchos penséis que podríamos haber hecho más, no supimos hacer más. Porque nos dejamos sobre el verde hasta la última gota de sudor, el último ápice de energía y bravura. No lo habremos hecho como debíamos, pero sin duda lo intentamos hasta el final siempre. Aceptamos todos los comentarios y críticas, pero no olvidemos que ganar es casi una casualidad, porque perder pierden todos, menos uno. Solo aquél capaz de recuperarse, persistir e insistir hasta la extenuación tiene la oportunidad de levantar la gloria, el título. Es precisamente eso, la gran dificultad, la que encumbra las victorias y las convierte en hitos, en leyenda. No emborronemos toda una trayectoria por unos tropiezos propios de nuestra profesión, nuestro deporte, nuestra vida. Lamentablemente, la mayoría de veces no se gana, pero perdedor es aquel que se vence antes de que lo venzan, el que baja los brazos en la tormenta, el que da la espalda a la dificultad. Pudimos hacerlo mejor, debimos hacerlo mejor, pero no solo no me avergüenzo, me enorgullezco de ser el capitán de esta enorme selección. Y dicho esto, un recordatorio especial para un compañero y amigo en aventuras y desventuras, que nos hizo sentir aquello que nunca imaginamos. @andresiniesta8 , ha sido un placer recorrer este camino contigo de rojo. Como dije ayer, me hubiera gustado que te hubieras podido llevar un mejor recuerdo de tu despedida. Si queréis pensar en fracaso, sois libres de hacerlo. Nosotros preferimos pensar que es una nueva oportunidad para llorar, aprender, levantarse, crecerse y seguir batallando. Lo haremos, eso seguro.

Una publicación compartida de Sergio Ramos (@sergioramos) el2 Jul, 2018 a las 6:04 PDT