Santos Mirasierra
El 'ultra' Santos Mirasierra. EFE

En el mundo ultra, el individuo busca el abrigo del grupo. Muy pocos miembros de colectivos radicales son conocidos por su nombre y apellido. Los de Santos Mirasierra son poco francófonos. Sus padres, naturales de Cañamero (Cáceres), emigraron antes de que la democracia llegara a España. Él adquirió notoriedad una década atrás, debido a los incidentes acaecidos durante un Atlético de Madrid - Olympique de Marsella de la Champions League 2008/09. Pasó cerca de un año en prisión por lanzar una silla a la policía y participar en una pelea multitudinaria en el estadio Vicente Calderón.

Ahora, ambos equipos vuelven a verse las caras, y esta vez con un trofeo de por medio, en la final de la Europa League que se disputa el miércoles en Lyon. Mirasierra, de 44 años, asegura que ni él ni los suyos tienen cuentas pendientes con los aficionados del Atlético: “Lo que pasó en 2008 no fue con ellos, no tenemos nada contra ellos, después los periodistas montan un barullo que no ha pasado", ha comentado en una entrevista concedida estos días a Onda Madrid; "queremos que la final sea una fiesta. Los problemas que he tenido en Madrid han sido en el Calderón, pero no con la afición del Atlético, sino con la policía”. A esto se podría añadir que las fuerzas de seguridad no temen sólo por el posible encuentro con aficionados del Atlético, sino con los radicales locales, los del Olympique de Lyon.

Mirasierra pertenece a Commando Ultra 84, el “primer grupo ultra de Francia”, como a él le gusta recordar, fundado en aquel año. Se define como un grupo antifascista y por tanto goza de las simpatías de otros de la misma cuerda. De hecho, cuando Mirasierra fue encarcelado era frecuente en algunos estadios ver pancartas pidiendo su liberación. "Soy un ultra, no un criminal", suele defenderse,

En su opinión, Commando Ultra 84 no es un grupo violento, sino que se limita a animar y encender bengalas, opinión que los hechos desmienten. Baste recordar su reciente paso por Bilbao, donde -además de las bengalas- dos guardias de la seguridad privada del Athletic resultaron heridos por arma blanca, empuñada por radicales del Olympique. Mirasierra, inconfudible con su sempiterna cinta en el pelo y su larga barba blanca, se dejó ver por las calles del Botxo e incluso hizo las veces de mediador entre el grupo y la Ertzaintza antes del partido.

Miedo a incidentes en Lyon

Los antecedentes invitan al menos a ser cauto cuando habla sobre lo que puede pasar este miércoles en el Parc Olympique Lyonnais y sus aledaños. “Riesgo hay en todos los partidos, pero nosotros vamos para que sea una fiesta. No me gustaría que hubiese una pelea y perderme la final. Vamos a ir directos al estadio y comer. El campo del Lyon está muy lejos del centro y es muy complicado ir al centro y luego en autobuses al estadio, que está a 20 minutos. Se está montando todo cuando entre las aficiones de la final no ha habido nunca problemas, se está formando una muy grande, se ha creado una película como si esto fuese una guerra”.