Una temporada perfecta para el Real Madrid de baloncesto. Pleno de títulos. Supercopa, Copa del Rey, Copa de Europa y, desde este miércoles, la Liga ACB. El trigésimo segundo título liguero blanco, el décimo desde la constitución de la Asociación de Clubes de Baloncesto, llegó por la vía rápida y con un inquilino en el banquillo, Pablo Laso, que arrancó el curso muy cuestionado pese a tener contrato.

Llull logra por tercera vez el MVP en una final después de haberlo conseguido también en la de la Copa en 2012 y en la Supercopa de 2014

"Siempre dio que somos un equipo, sabemos lo larga y complicada que es la temporada, pero hemos hecho un curso brillante", destacó el técnico vitoriano después del partido. Laso no dudó en dedicarle este nuevo éxito a todo su entorno: "Hay mucha gente… pero sobre todo a mi familia, a mis hijos, que son los que más sufren. Y a todo el madridismo, que se acordará de esta temporada por haber conseguido los cuatro títulos".

"Más no se puede pedir" admitía el menorquín Sergio Llull, MVP de la final, "pero lo hemos luchado y lo hemos merecido mucho; ha sido una temporada histórica, en la que hemos ido creciendo y evolucionando. Sabíamos que no iba a ser fácil, en el tercer cuarto hemos tenido un par de minutos malos y el Barça se ha llegado a adelantar, pero hemos reaccionado".

El jugador balear, decisivo en la segunda victoria blanca en la final y también fundamental este miércoles (10 puntos, dos rebotes), declinó hablar sobre un futuro que en los últimos tiempos le vuelve a vincular a la NBA a través de los Rockets de Houston: "Ya hablaremos, porque ahora hay que celebrar esto... Yo intento vivir siempre el presente y el futuro ya se verá".