Malcom
Malcom durante el partido frente a la Roma EFE

Malcom ha venido para quedarse. El brasileño se estrenó como goleador en su segundo partido como azulgrana y dejó unos muy buenos minutos con personalidad, descaro y desborde.

Era uno de los alicientes. Saber cómo iba a responder Malcom ante el que fue su equipo durante unas horas. La Roma le esperaba y el delantero no defraudó. Comenzó el partido muy activo, pidiéndola siempre que podía y buscando salida a su pierna buena para demostrar el gran golpeo que tiene. Unos minutos productivos que poco a poco se fueron diluyendo en el momento en el que el equipo romanista fue ganando protagonismo.

Sin embargo, Malcom no quería irse sin demostrar el acierto que había tenido el Barcelona en firmarle. Primero lanzó una falta que rozó la escuadra y, acto seguido, puso por delante a su equipo tras una gran asistencia de Ballou. El brasileño celebró con ganas un tanto que demuestra que ha venido para quedarse y que va a poner las cosas muy difíciles a Dembélé.

Malcom desbordó, corrió, ayudó en defensa y además marco. Unos minutos sobre el campo en el que el extremo hizo de todo y aprovechó para demostrar que está en el Barcelona para ser importante.