Charles Leclerc
Charles Leclerc celebra su pole del GP de Austria. EFE

En Ferrari había una fiesta y un funeral a la vez este sábado en el paddock del Gran Premio de Austria de Fórmula 1. Por un lado, estaban los mecánicos de Charles Leclerc con el monegasco al frente celebrando su segunda pole del año, lograda además con una solvencia inaudita. Más de dos décimas y media le endosó a Lewis Hamilton.

En el otro lado estaban los hombres de Sebastian Vettel. El alemán no rodó en la Q3 debido a un inoportuno problema mecánico tras la Q2 que le dejó en boxes, cariacontecido. Tenía una oportunidad de oro para batir a los Mercedes, después de un sábado en el que los coches rojos, por fin, se mostraron más competitivos que los plateados.

Para Hamilton no fue una jornada cómoda. A perder la pole con Leclerc se une la investigación que le impuso la FIA por estorbar a un Kimi Räikkönen que no dudó en mostrar su descontento de una manera muy gráfica: con una peineta. La acción le costó al británico tres posiciones de castigo, con lo que saldrá 5º.

Para Carlos Sainz fue, según sus propias palabras, el sábado más aburrido del año. A sabiendas de que saldría último, dedicó la Q1 a probar sistemas, pero en la Q2 que ni siquiera luchó. Las opciones de McLaren pasan por Lando Norris, que clasificó 6º pero saldrá 4º ya que además del castigo a Hamilton, Kevin Magnussen lleva un castigo de 5 posiciones por montar una caja de cambios nueva.