Joaquín Caparrós
Joaquín Caparrós regresa al Sevilla, club al que ya entrenó. Sevilla FC

Joaquín Caparrós regresa al Sevilla FC sustituyendo a Vicenzo Montella que, después de perder frente al Levante UD, fue despedido en la mañana del sábado 28 de abril. Montella había llegado al Sevilla para mejorar lo que estaba haciendo Eduardo Berizzo, al que un cáncer le había apartado momentáneamente del banquillo hispalense. Los gustos sobre el fútbol del consejo de administración sevillista y los de parte de la grada del Sánchez Pizjuán hicieron el resto. Ante las pitadas de los aficionados, el presidente Pepe Castro decidió despedir al argentino, que por entonces tenía al Sevilla en la Champions, en la Copa del Rey y en la Liga ubicado en los puestos que le daban opción a participar en la siguiente temporada de la Copa de Europa. Con Montella parecía que todo iría a mejor en belleza futbolística y en resultados finales. Sin embargo, con él el Sevilla fue eliminado de Champions, goleado 0-5 en la final de la Copa del Rey y fuera hasta de los puestos de Europa League en Liga, sin ganar desde el 14 de marzo y con sólo 19 puntos sumados de los 51 que estaban en juego.

Caparrós regresa al banquillo del Sevilla y se produce 13 años después de su marcha. Vuelve para quedarse y no sólo como entrenador, ya que el Sevilla ha confirmado que el utrerano dirigirá los partidos contra la Real Sociedad, Real Madrid, Real Betis y CD Alavés. Acabada la temporada pasará a formar parte de la estructura del club. Destituido también Oscar Arias del cargo de director deportivo, será Caparrós quien ocupe ese puesto y, a su vez, también ejercerá como consejero deportivo del presidente Castro, que antes de la final de Copa ya había iniciado conversaciones con el propio Caparrós. Entonces sólo era para aconsejar al presidente en determinadas cuestiones deportivas; la nefasta recta final de Montella ha precipitado los acontecimientos en apenas una semana: la destitución de Arias, el despido del italiano y el anuncio del nuevo entrenador.

Además de esta función, Caparrós será quien dirija los destinos deportivos del Sevilla y, cuando el entrenador del primer equipo no funcione, ejercerá de 'apagafuegos' momentáneo si es preciso: dirigirá durante el periodo de tiempo necesario al equipo hasta que encuentre un nuevo entrenador. El utrerano será un auténtico hombre de club. Caparrós y su nuevo equipo de confianza seleccionará al nuevo entrenador del Sevilla para la próxima campaña, y se lo recomendarán al Consejo de Administración para que le den el visto bueno. Desde que iniciaron las conversaciones, tanto el Sevilla como el propio Caparrós buscaban algo más para su regreso , y no simplemente volver para aconsejar al presidente. Caparrós había aceptado, pero también le había solicitado al presidente los poderes necesarios, deportivamente hablando, para poder ejecutar.

A partir de ya, será quien tome las decisiones de cara al futuro sevillista, si todo transcurre con normalidad y no hay más temporales entre los propietarios del Sevilla. Y es que el club de Nervión no sólo está sumido en una crisis deportiva, sino que institucionalmente los despachos del Sánchez Pizjuán están tan caldeados que ni la llegada de Joaquín Caparrós podrá calmar el enfrentamiento entre consejeros con mayoría de acciones.