El Real Madrid salva el partido gracias a un penalti

El Real Madrid se encontró con un triunfo rácano, fabricado desde el carácter y el tesón, consumado con un penalti transformado por Roberto Carlos, en un partido sin fútbol, con nulo espectáculo y sólo potable por la emoción e incertidumbre de una noche donde el Real Zaragoza tardó en creer en la hazaña. César e Iker, compañeros el año pasado, rivales hoy, fueron los grandes protagonistas. Sin duda, los mejores. Lo demás, para olvidar.
Beckham felicita a Roberto Carlos tras su gol de penalti (Reuters)
Beckham felicita a Roberto Carlos tras su gol de penalti (Reuters)
Los dos penaltis de la recta final del encuentro servirán de enredo durante la semana. El Madrid, dentro de su mala noche, luchó por un triunfo que nunca tuvo claro. De hecho, una vez más, Iker en el minuto 90 sacó un balón de gol a Movilla, con una mano prodigiosa.

Fue uno de los peores partidos del año. Por uno y otro lado. Aunque esal Real Madrid al que le toca asumir el desgaste. Al fin y al cabo, elZaragoza venía a puntuar y casi logró su reto. Eso sí, con poco mérito.

Perdió una ocasión de tumbar al Madrid. Porque la descoordinación entreel brasileño Ewerhon y el argentino Diego Milito cada vez que seacercaban a Iker fue para que Víctor Muñoz les llame a capítulo. No sepuede definir tan mal arriba.
Al Madrid le faltó constancia,insistencia a la hora de crear juego. Ante la ausencia de unorganizador, Sergio Ramos se ha hecho el amo. No es un medio centroclaro, pero le sobra casta, tiene empuje y no anda mal de toque.

A su lado, Luxemburgo le pone un 'aguador' el uruguayo Carlos Diogo, unjugador normal, que hace lo que puede. Debe ser Guti, quien enganche,con los dos puntas, pero a Guti le taparon hoy bien Generelo y Cani enla salida de la pelota. Guti pasó de nuevo de héroe a villano.Sorpendió Víctor Muñoz a Luxe con la pareja de medios centros.

El tándem Movilla-Zapater se quedó en el banquillo. Salió la duplaCelades-Generelo, sin mucho éxito en la construcción del juego.

El Madrid no comenzó a sersilbado hasta la recta final del primer tiempo. Aguanta más que nuncaahora el público del Bernabéu, que registró un lleno más. Hay hambre defútbol, el público 'mendiga' espectáculo, pero no lo encuentra.

Sergio Ramos y Raúl, cada uno en lo suyo, fueron de lo poco rescatablede un Madrid desconocido, al que ahora más que nunca le viene de cineel parón de la Liga por el partido España-Eslovaquia.


El Madrid sólo tuvo un gol claro.
Uno ocasión de Robinho a los 28 minutos, en una acción que sacó César con autoridad. No está fino Robinho. Está bastante 'verde'. La gente le quiere comparar desde que llegó con Ronaldinho o el mismo Ronaldo.

Y de entrada, no puede ser. Porque Dinho y Ronaldo se foguearon en elPSG y en el PSV respectivamente. En Francia y en Holanda pasaron muchofrío antes de aterrizar en España. Y alarmante sin duda es el bajón deRoberto Carlos. Está para poco el lateral. Para tirar penaltis, porejemplo. Sin goles se llegó al descanso. Y con una lesión importante,la de Woodgate, que de nuevo se volvió a romper.

Tras el descanso, Raúl tuvo el gol a los 49 minutos en un balón aéreo y Savio replicó con un libre directo que se fue arriba.
No había puntería.Ni siquiera cuando estuvo más cerca el gol, a los 54 minutos, momentoque Diego Milito a bocajarro estrelló un balón en el larguero, tras unaespectacular jugada de Savio.

Volvió a aparecer Iker. A ser decisivo. Y eso es mala noticia para elMadrid. Dos acciones suyas ante Savio salvaron a su equipo de ladebacle. Luxemburgo tiró de lo que había en el banquillo. Puso aSoldado, quitó un pivote defensivo como Diogo.
Dos penaltis, uno fallido y otro decisivo

Raúl se echó atrás, con Soldado y Robinho arriba. Era el nuevo plan. Unplan de urgencia que desencadenó en un penalti del paraguayo DelioToledo sobre Robinho, en el minuto 75. Robinho, que estaba para pocashistorias esta noche, falló la pena máxima. César hizo una paradaespectacular. Y tres minutos después, un penalti más. Esta vez fue elargentino Ponzio quien tiró a Robinho al suelo.

Lo quiso tirar el propio Robinho de nuevo, pero por allí apareció
Roberto Carlos con autoridad moral y tras hablar con él,
asumió el lanzamiento. Marcó Roberto Carlos y el Madrid se encontró con el 1-0. Roberto acertó con el consejo.

Un nuevo error de Robinho le hubiera cerrado las puertas del Bernabéuque ya en ese momento le había brindado una sonora pita. En definitiva,el Madrid resolvió a la heroica ante un Zaragoza que nunca creyó en lavictoria. La tuvo en su mano, pero le faltó valentía.
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