Fernando Alonso
Fernando Alonso saluda al público en el GP de China. EFE

Fernando Alonso ha recuperado la sonrisa... y el rendimiento. Por tercera carrera consecutiva en este 2018, el asturiano acabó en los puntos, con lo que se mantiene en el 'top 10' de la clasificación general del Mundial. Y, además, sus 22 puntos confirman que el cambio de motorista en McLaren está dando sus frutos: ya lleva más puntos que en toda la temporada 2017 completa, cuando sumó 17.

Alonso se ha visto beneficiado por diversas acciones en las tres carreras que van de 2018, pero también ha mostrado su valía en pista. En Australia aguantó a Verstappen, que venía más fuerte, como primera demostración de mejoría. "Ahora podemos luchar", fue su elocuente diagnóstico. En China, además, se le vio valiente y sin ningún tipo de reparo a la hora de pelear. Primero se quitó de encima a los Haas, con quien a priori va a compartir buenas peleas en la primera parte del campeonato, y al final de la prueba a un Sebastian Vettel que venía con el coche muy tocado por el golpe de Verstappen. Aunque este último factor no se puede eliminar, lo cierto es que en años anteriores Alonso ni siquiera hubiera estado en esa octava posición a falta de dos vueltas para poder subir a la séptima final.

"Faltaban 2 vueltas para el final, vi que en la recta iba a ser imposible adelantarle, porque incluso con el DRS no conseguía pillarle, y dije 'bueno, pues en la primera curva que tenga problemas intento adelantarle por dentro', porque se abría mucho con los daños que tenía en el coche", explicaba Alonso, sonriente, a los micrófonos tras la prueba.

Además, con ese séptimo puesto, el piloto asturiano confirmó lo que se barruntaba en la previa: salir 13º no era tan malo para luchar por los puntos. Fue el piloto que más posiciones ganó en pista, y de no ser por la memorable actuación de Daniel Ricciardo, seguro que habría estado entre los favoritos para ser nombrado piloto del día.