En la Fórmula 1, y en los deportes de motor en general, hay dos tipos de pilotos diferentes: los pilotos y los conductores. Esta diferenciación, que no es mía sino de Nigel Mansell, a su vez se puede dividir en otras dos: los buenos pilotos y los malos pilotos, y los buenos conductores y los malos conductores. Y, de nuevo, el arbol en la rama de los primeros se abre entre los 'cracks' y los simplemente buenos.

Max Verstappen entra dentro de los 'cracks'. Nadie duda del talento del holandés, llamado a marcar una época en la Fórmula 1... si es capaz de controlarse. Es inaceptable el incidente que protagonizó con Sebastian Vettel en la cita de China. Ya unos instantes antes había estado a punto de llevarse por delante a Lewis Hamilton (no elige rivales pequeños...) porque está convencido de que puede pasar. A veces la percepción propia dista mucho de lo real. Las imágenes hablan por sí mismas:

Que se llevase sólo diez segundos de castigo es casi para que dé las gracias. Si no llega a ser sancionado Pierre Gasly con esos mismos diez segundos por embestir a su compañero Brendon Hartley, quizá al de Red Bull le habrían metido un 'puro' mucho mayor. No es la primera vez, ni mucho menos. Verstappen dio el salto a la Fórmula 1 para traer el sentido del espectáculo a la competición, y yo me declaro su primer fan: denme más Verstappens y menos tibios como Bottas.

La comparación Marc Márquez se hace inevitable. Sólo hay que hacer una búsqueda en Twitter para ver que a muchos aficionados se les ocurrió el mismo titular que a mi: igual que hace unos días a Márquez se le fue la mano con Rossi en el campeonato del mundo de MotoGP, a Verstappen le ocurrió lo mismo. Y una y otra vez se libra de una sanción seria. Igual que a Márquez (aunque esto lo veo bastante más complicado, ya que el campeonato tiene muchos intereses cruzados con el piloto español), a Verstappen deben llamarle al orden. No puede tirarse a las curvas como si no hubiera nadie por delante. Eso de 'o paso yo o los dos fuera' no es viable en un deporte en el que se juegan la vida.

Quizá la charla que le dio el 'coco' Helmut Marko con las cámaras presentes (no da puntada sin hilo el austriaco...) le venga bien para calmarse. Pero seguro que si esa misma charla se la dan los responsables de la FIA se lo toma más en serio. Una tarjeta amarilla a 'Mad Max' no le vendría nada mal.