El australiano Cadel Evans no es el ciclista que más sube o el que mejor contrarrelojea. Pero sí uno de los tres más regulares en todos los terrenos. Por eso, su pérdida de tiempo en Prato Nevoso realmente ha sido sorprendente.

Un ciclista acostumbrado a correr a la contra, a gastar lo mínimo, a aprovecharse de las circunstancias de carrera. También es uno de los corredores con más mala leche de un pelotón al que llegó en 2001. Antes, fue uno de los grandes nombres del mountain bike internacional.

Cuidad de que nadie me toque el hombro izquierdo

En la novena etapa, la de Bagneres de Bigorre, se fue al suelo y salpicó el lado izquierdo de su cuerpo con numerosas heridas y abrasiones. El hombro izquiedo tampoco se libró. "Cuidad de que nadie me toque el hombro izquierdo", pidió el ciclista a los auxiliares de su equipo, el Silence-Lotto. En este vídeo, de un par de días después, se ve cómo algún pequeño roce provoca la indignación de Evans.

Tras esa novena etapa, el australiano protagonizó otro momento de tensión al lanzarle su casco, completamente destrozado, a una periodista del Sidney Morning Herald en la zona de meta. "¡Mira, ahí está tu entrevista!", le gritó. Cuentan que el carácter de Evans es bastante fuerte desde su infancia. Siendo un niño (unos dicen que con ocho años, otros con catorce) una mula le dio una coz en la cabeza y permaneció varios días en coma.