La bendición de Jordan y un Derrick Rose con madera de MVP acercan a Chicago Bulls al cielo

  • Pelean por ser el mejor equipo del Este.
  • Cuentan con la mejor versión de Rose, favorito al MVP, y con el mejor entrenador de este año.
  • Jordan alabó el juego que están haciendo este año.
  • Los Bulls son el equipo que menos puntos recibe y que mayor diferencia de rebotes saca a sus rivales.
  • Están arriba pese a haber sufrido importantes lesiones esta campaña.
Derrick Rose, base de Chicago Bulls, intenta taponar el tiro de John Wall, de Washington Wizards.
Derrick Rose, base de Chicago Bulls, intenta taponar el tiro de John Wall, de Washington Wizards.
EFE

En Chicago tienen motivos para ser optimistas este año. Hasta el mismísimo Michael Jordan anda eufórico con los Bulls que está viendo esta temporada. Pelean por ser el mejor equipo de la conferencia Este, en un año en el que parece (o parecía) que todo el 'pescado' está reservado a Miami Heat, Boston Celtics y Orlando Magic.

A los Heat les han ganado en sus tres enfrentamientos y a los Lakers uno de dos. Con Boston van por detras (2-1) y ante Orlando vencen (2-1), si bien es cierto que ante estos dos equipos falta un choque más antes de playoffs. Independientemente de estos partidos, que seguramente no sirvan para nada una vez entrada la postemporada, en lo que hay que fijarse es en la tabla clasificatoria y, además, en la forma de jugar de estos Bulls. Defienden como el mejor, manejan de maravilla los partidos apretados y controlan el juego en la pintura.

Son el mejor equipo en casa en la conferencia Este más dura de los últimos tiempos. En lo que va de 2011 llevan 28 victorias y 9 derrotas y a estas alturas ya se puede asegurar que conseguirán el mejor registro de victorias en la franquicia desde la época de Michael Jordan.

La bendición de Jordan

Hace una semana, durante el homenaje a los Bulls de 1991 (los que lograron el primer anillo para Chicago), Michael Jordan dejó unas palabras que sirven para que los aficionados de la ciudad, que tanto añoran los noventa, vuelvan a soñar con levantar el trofeo que Jordan les regaló seis veces.

“Veo a este equipo en la dirección correcta, que no os sorprenda si vienen otros seis títulos (…) no creo que esto les lleve siete años (los que tardó Jordan), creo que podéis ser los mejores en el Este si seguís jugando así (…) que tenéis al MVP de la liga (Derrick Rose)”, fue argumentando Jordan durante su discurso. Rose quiso restar importancia a las palabras del 23 respondiéndole que "era demasiada presión pensar ahora en el anillo", pero lo cierto es que días más tarde de la 'bendición', ante los Wizards, los Bulls conseguían alzarse al primer puesto de la conferencia Este. Ver para creer.

Rose merece el MVP

Quizá hay algo más significativo en ese discurso que la premonición de títulos. Jordan no se ha caracterizado precisamente, ni en activo ni tras su retiro, por regalar los oídos a compañeros de profesión. Más bien todo lo contrario. El que Jordan señale a Rose como MVP de la liga no es un comentario gratuito, es una realidad en la que muchos ya piensan.

Derrick Rose es, a sus 22 años, un jugador lleno de calidad y talento, que anota con facilidad y que mejora sus estadísticas y su juego de forma notable con el paso de las temporadas. Pero no es eso lo que hace grande a Rose. Hay que repasar los partidos ante rivales directos para darse cuenta de qué tipo de jugador tenemos enfrente. Es de los que se crece siempre ante el favorito, de los que pide el balón en los minutos decisivos y, sobre todo, de los que no suele fallar cuando hay que jugarse los dos o tres balones que separan a su equipo de la victoria. Esta temporada, Derrick ha dejado a los aficionados una colección de canastas imposibles en el 'clutch time'.

Además, mejora sus números en los playoffs, algo que suele ser clave a la hora de diferenciar a un buen jugador de una estrella. Le falta ganar una ronda de playoff, algo que se le ha resistido en sus dos primeras temporadas, aunque para el recuerdo queda aquella eliminatoria a siete partidos de 2009 ante Boston, calificada como la mejor de los últimos tiempos para la mayoría de analistas en EE UU.

En su tercer año como profesional, Rose logra ocho puntos más de media (ha pasado de casi 17 la temporada que fue elegido Rookie del año, a casi 25 de media por encuentro en ésta), es imparable penetrando a canasta, ha mejorado de forma sobresaliente su tiro libre y el exterior y está haciendo su mejor campaña en cuanto a rebotes, asistencias, robos y tapones se refiere.

Que le premien con el MVP dependerá de lo lejos que lleguen sus Bulls. Necesitarán estar en las finales de conferencia.

¿Merece el MVP? Sí, si tenemos en cuenta dónde están los Bulls con lo caras que se han puesto esta temporada las victorias en el Este. Sí, si se valora que Rose no cuenta en Chicago con el número de All Stars de otros candidatos al título como Miami, Boston, Lakers o San Antonio (lo que hace más meritorio aún el récord de victorias). Sí, contamos las veces que Rose ha ganado partidos este año con un equipo, de primeras, mediocre debido a las lesiones.

¿Quién se lo puede disputar? Desde luego, Lebron James, acaparador de este trofeo en los últimos años, no. Quizá Kevin Durant (logrará varios aunque no caiga este año) o Kobe Bryant (porque la NBA le debe alguno).

Con qué armas cuenta Chicago

Los Bulls no son solo Rose. La mezcla de ingredientes que han convertido a este equipo en los que es hoy puede resumirse en:

  • Para empezar, en el banquillo cuentan con Tom Thibodeau, que se está encargando de tapar bocas a los que no apostaban por él como primer entrenador en la NBA a principio de temporada. Un asistente de lujo (que se lo digan a los Celtics campeones de 2008) que ha demostrado estar más que capacitado para convertir a un equipo atractivo en un aspirante a todo. Un entrenador que ha exprimido a su equipo al máximo para superar las lesiones de dos de sus mejores hombres (Carlos Boozer y Joakim Noah). Un entrenador que tiene todas las papeletas para ser premiado como el mejor del año.
  • La defensa: Los Bulls son, junto a los Celtics, el equipo que menos puntos recibe en toda la liga. Y, sólo por detrás de los Heat, los que ganan sus partidos por una diferencia mayor.
  • El rebote: son, con diferencia, el conjunto que más domina al adversario en el rebote, con una diferencia media de más de 5,5 por partido, cuando los siguientes en este apartado apenas superan a sus rivales por una media de 3 por noche.
  • Un 'roster' equilibrado: la plantilla de los Bulls no cuenta con dos o tres estrellas de primer nivel como sus adversarios del Este, pero sí con grandes escuderos para Rose. Destacan sus hombres interiores, Carlos Boozer y Joakim Noah al frente, pero también un alero polifacético como Luol Deng, una amenaza de perímetro llamada Kyle Korver, Ronnie Brewer (su mejor 'ladrón') y jugadores de equipo como Keith Bogans, Taj Gibson y Kurt Thomas , que siempre responden cuando, ante los problemas por bajas que han tenido los Bulls este año, se han visto obligados a dar un paso al frente en su aportación.

¿Es posible el anillo?

Chicago tiene muy poco que perder frente a las grandes potencias del Este. La presión es para los Celtics y los Heat, a los que solo vale ganar el anillo este año. Orlando necesita que 'Superman' Howard vuelva a sonreir (o puede ser la siguiente superestrella en cambiar de aires) y a Nueva York se le va exigir, con Carmelo y Billups acompañando a Amar'e Stoudemire en el Madison, que lleguen lejos.

Chicago tiene al mejor entrenador del Este, a un jugador capaz de enfrentarse de tú a tú a Lebron James, Wade, 'Melo' o Ray Allen, a un equipo lleno de guerreros que saben sobreponerse a adversidades y ganar a los mejores.

¿Suficiente? A Jordan le ha convencido, ya veremos.

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