Bennati gana tras una ‘gymkana’ en el Giro

  • Primer triunfo para el querido velocista italiano.
  • Koldo Fernández de Larrea, sexto en el esprín final.
  • Muchas caídas en la tercera etapa; Riccò, al suelo.
El italiano Daniele Bennati celebra su victoria en la tercera etapa del Giro 2008 (GIAMPIERO SPOSITO / REUTERS)
El italiano Daniele Bennati celebra su victoria en la tercera etapa del Giro 2008 (GIAMPIERO SPOSITO / REUTERS)
GIAMPIERO SPOSITO / REUTERS

En Italia, cuna de los Ferrari o las Ducati, la velocidad del esprín en el ciclismo se vive con una pasión especial. Los relevos en los últimos kilómetros, el control de la carrera, las maniobras de lanzamiento y, finalmente, el remate del velocista de turno. En Italia, en el Giro, tan ídolo es Mario Cipollini como todo un campeón del mundo como Paolo Bettini. Emocionan y se valoran los triunfos de Petacchi de igual forma que una épica exhibición en los Dolomitas.

Sin Petacchi, sancionado, la velocidad italiana tiene un nombre: Daniele Bennati. El nuevo ídolo. El gran dominador de las llegadas en la pasada Vuelta emigró del Lampre, donde no se veía querido, a un Liquigas en el que sus galones para disputar los finales son incuestionables. Bennati ganó la tercera etapa del Giro, 221 kilómetros entre Catania y Milazzo llenos de curvas, rotondas, repechos y pasos estrechos. Teórica transición sobre el mapa; menuda transición.

Pese a los conatos de fuga, el Liquigas controló pensando en su velocista y, de paso, en la maglia rosa que luce Franco Pellizotti. Seis ciclistas, ninguno español, lograron escaparse. El pelotón jugó con ellos, como el gato que golpea un ovillo, administró las diferencias, nunca superiores a los cinco minutos, y, finalmente, aceleró para dar por concluida la aventura a 30 kilómetros del final.

En esa persecución regresaron las caídas. Riccardo Riccò, ganador de la segunda etapa y principal baza de Saunier Duval, se fue al suelo y se teme que pueda sufrir una fractura en el dedo índice de su mano izquierda, aunque logró llegar a la meta. El australiano Bradley McGee (CSC) acabó en el hospital por una fractura de clavícula. El pío Davide Rebellin (Gerolsteiner) también besó el suelo, pero logró regresar al pelotón.

En la línea de meta también cayeron el ruso Trussov (Tinkoff) y el australiano Brown (Rabobank), pero en un esprín sin objetivos Bennati ya se había destacado al frente del pelotón. El vitoriano Koldo Fernández de Larrea (Euskaltel) se metió en la llegada y acabó sexto y Alberto Contador (Astaná), la ilusionante baza española, agrandó su fondo antes de la montaña en una jornada de muchos nervios.

El Giro abandona Sicilia. Este martes, 187 kilómetros entre Pizzo Calabro y Catanzaro Lungomare. Una etapa teóricamente llana pero que afronta el Passo di Pietra Spada (1353 metros) lejos del final y, sobre todo, un par de repechos no puntuables en los últimos 25 kilómetros. Y en Italia son muy amigos de las encerronas.

"Espero que el daño en la mano no comprometa mi Giro. En este caso, no se puede hablar sólo de casualidad. Hemos corrido sobre un asfalto irregular lleno de alcantarillas, baches y rotondas. Y cuando el trazado está hecho así, las caídas no deben sorprender lo más mínimo", protestaba Riccò en meta.

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