Julian Alaphilippe
Julian Alaphilippe (Quick Step), ganador de la Flecha Valona 2018. EFE

Cuatro años seguidos, desde 2014, llevaba Alejandro Valverde ganando la Flecha Valona. En dos de ellas (2015 y 2016), Julian Alaphilippe había sido segundo. Este miércoles, en su tercera participación, el ciclista francés del Quick-Step, quizá el clasicómano más prometedor del pelotón, se sacó la espina al imponerse en el Muro de Huy, el imponente final de la clásica belga. Al español, campeón también en 2006, le tocó esta vez aplaudir al ganador desde el segundo escalón del podio: "Es muy bueno, le tocaba ganar".

El equipo de Valverde, Movistar Team, había sudado lo suyo para llegar a un desenlace así, con el 'Bala' bien colocado. "Se formó una escapada grande con Nibali y el final se complicó", admitió él. Al propio Alaphilippe, con problemas para oír las instrucciones en la radio del equipo, también le preocupaba que el italiano marchara por delante: "Sabía que Nibali estaba allí y es un hombre peligroso". Dimension Data y Lotto también trabajaron para echar abajo la fuga, con Haig, Roux, Benedetti, Kangert y Schachmann junto al propio Nibali.

"Pude colocarme bien a la hora decisiva y rematar", resumió el ganador, cuyo final fue explosivo, demoledor, como reconoció Valverde: "Al final pudimos llegar a disputar, pero Alaphilippe ha estado muy fuerte y ha ganado bien". El murciano aplaudió el trabajo de su equipo y especialmente de Mikel Landa.

Valverde, el rey de Huy

"Esta vez no pude ganar, no siempre se puede", explica Valverde. "Ni mucho menos es una decepción. Si hubiera vuelto a ganar otra vez iba a parecer una cosa fácil, pero no es así. He sido segundo y he vuelto a estar ahí peleando por la victoria, eso es lo importante".

Otro corredor del Movistar, Carlos Barbero, cree que el segundo puesto de Valverde "lo único que hace es dar más valor a las cuatro [victorias] consecutivas... Por si alguno pensaba que esto era coser y cantar. Don Alejandro I de Huy sigue siendo el rey".