Juzgan a dos responsables de la Academia del Valencia por una imprudencia médica

Archivo - Niños jugando al fútbol
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EUROPA PRESS - Archivo
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Dos responsables de la Academia del Valencia que viajaron a Egipto a un torneo con equipos de fútbol infantiles en agosto de 2019, serán juzgados por imprudencia en los cuidados a un niño que, cuando enfermó, se resistieron a llevarle al médico y le suministraron un antiflamatorio tipo ibuprofeno, lo que pudo causarle una perforación en el duodeno.

La Fiscalía pide que indemnicen al niño por las lesiones sufridas con 120.000 euros y por los daños morales con 30.000, así como que se les condene a penas de multa y a un año de inhabilitación para el ejercicio del cargo de directivo de entidad deportiva en relación con menores. Los hechos se juzgarán el viernes en la Audiencia Nacional por haber sucedido en el extranjero.

Todo comenzó cuando uno de los niños empezó a encontrarse enfermo, con vómitos y diarreas, y se lo comunicó por teléfono a sus padres, que habían viajado también hasta Egipto, pero estaban alojados en otro hotel distinto conforme a la política marcada desde el club, según el escrito de conclusiones provisionales del fiscal.

Tras acudir a visitarle fueron disuadidos de llevarle al médico con el argumento de que debía ser un virus porque había otros niños igual. Los padres se ofrecieron incluso a costear los gastos médicos.

Al ver que pasan los días y no mejora, los padres inciden en que lo lleven al hospital, pero los responsables del club, dice el fiscal, "les piden que se marchen y que no se preocupen más, que ya lo ha visto un médico y que se están pasando de la raya, incluso les advierten de las consecuencias que su comportamiento puede tener para el menor dentro del Valencia CF".

Ante la tensa situación, finalmente se marchan a su hotel, y pensando en que quizá estuvieran exagerando, pero sobre todo para evitar posibles represalias, remiten varios mensajes a los responsables pidiéndoles disculpas por si habían pecado de exceso de preocupación.

Finalmente, el 31 de agosto de 2019 los padres regresaron a Valencia en otro vuelo, como estipula el club, y no volvieron a ver a su hijo hasta el 1 de septiembre, cuando él aterrizó en el aeropuerto de Manises, Valencia.

Le vieron salir por la puerta con un aspecto "cadavérico" y "literalmente sostenido" por el acusado, J.D.L.S., y mientras el padre le llevó en brazos al coche, la madre le pidió explicaciones al responsable del club, "quien se limitó simplemente a indicarle que su hijo estaba bien y que lo único que hacía falta era darle dieta blanda".

Los padres le llevan entonces al médico que les informa de que el niño estaba crítico, sufría una deshidratación grave y una insuficiencia renal, por lo que había que llevarle de urgencia al Hospital La Fe.

Tras ser ingresado, el equipo médico les comunica que el sodio lo tenía a 119, "lo que puede ocasionar daño cerebral, paro cardíaco, fallo multiorgánico e incluso la muerte" y por eso debía estar 24 horas en observación.

Durante el transcurso de esas 24 horas, el niño sentía mucho dolor abdominal y al hacerle un TAC y una ecografía, deciden llevarle a quirófano al sugerir las pruebas una perforación, que deben localizar y cerrar.

Tras dos horas de intervención, el cirujano explica a los padres que la perforación estaba en el duodeno, y que pudo deberse a dos motivos: por una bacteria, pero la biopsia que le hicieron dio resultado negativo, o por ingerir en grandes cantidades determinados medicamentos, como el ibuprofeno, sospechando que seguramente se tratase de esta posibilidad.

Los padres dicen desconocer los medicamentos que había tomado el niño, pero posteriormente su hijo informa al equipo médico de que en Egipto los responsables del club le administraron varias dosis de ibuprofeno (concretamente 400 mg cada 4 horas).

Se determinó que en Egipto padeció una salmonelosis que, tratada con AINES (Anti Inflamatorio No Esteroideo), como el ibuprofeno, y loperamida (para controlar la diarrea), le produjo una úlcera duodenal que precisó de intervención quirúrgica e ingreso en la UCI pediátrica. También tuvo una esofagitis por los vómitos.

En total precisó de 85 días para su curación, de lo que 65 estuvo impedido para sus ocupaciones habituales. Como secuelas queda una cicatriz a nivel abdominal, derivada de la realización de la laparotomía, siendo un defecto estético leve.

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