Carlos Pauner recuerda otra dura experiencia por la que también estuvo desaparecido en la montaña varios días

El montañero aragonés Carlos Pauner.
El montañero aragonés Carlos Pauner.
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El montañero aragonés Carlos Pauner.

Tres días después de desaparecer, el alpinista hindú Anurag Maloose ha sido encontrado con vida tras caer en una profunda grieta cuando se disponía a descender del Annapurna, en el Himalaya. Sin embargo, no ha sido el único montañero que ha vivido una situación tan extrema y milagrosa.

En mayo de 2003, al aragonés Carlos Pauner le tocó vivir la experiencia más dura de su vida. El alpinista llegó el día 20 a coronar la cima de la tercera montaña más alta del mundo, el Kangchenjunga, que está a 8.586 metros en el Nepal, pero hubo un momento en el que perdió la pista de sus compañeros y tuvo que pasar casi tres días solo y sufriendo la gran ventisca de la zona. 

El propio Pauner ha recordado en 20minutos aquello que vivió hace ya dos décadas: "Cuando llegamos a arriba el tiempo cambió, había mucha ventisca y tuvimos que regresar por donde habíamos subido. Empezamos a bajar muy lentamente y se nos hizo de noche rápidamente. Nos separamos en medio de la noche y sufrí una caída que me precipitó hacia otra parte de la montaña".

A pesar de que sus compañeros ya lo daban por muerto, Carlos no perdió la esperanza. "Cuando me recuperé de la caída seguí bajando, pasé una noche, otra noche y al final al tercer día conseguí llegar por mi propio pie al campo base para sorpresa de los italianos y mandamos a España el mensaje de que estaba vivo".

Fundamental para no darse por vencido fue siempre mantenerse al tanto y recordar lo que le esperaba en su regreso. "Sobre todo pensaba en volver a seguir con mi vida normal y reencontrarme con mi hija, que por entonces tenía 14 años", ha afirmado. 

Además, tenía claro que si se quedaba quieto "podría haber muerto" al quedarse dormido a tan bajas temperaturas. Por eso mismo, no quiso perder la concentración en ningún momento: "Mi preocupación era orientarme en medio de un terreno desconocido y superar esas alucinaciones consecuencia de la altura. También aguantar el frío".

Las alucinaciones son muy comunes en situaciones extremas y muy poco comunes. Carlos también las sufrió ya que reconoce que incluso llegó a perder "la noción del tiempo, la visión periférica y tienes alucinaciones auditivas y visuales", lo que le hizo "ver a mucha gente" que le hablaba. Eso sí, considera que "hay que aceptarlo e intentar seguir con el objetivo".

Pauner también sufrió algunas duras consecuencias físicas, aunque él considera que fueron pocas para lo que podía haber sido: "Tuve cuatro congelaciones, dos en los dedos de la mano izquierda y dos en los dedos del pie derecho. Cuando llegue a España me tuvieron que operar y quitarme la primera falange de todos esos dedos".

Esa terrible experiencia que le pudo haber costado la vida no hizo que el alpinista diese por terminada su vida entre montañas. "En cuanto me recuperé de las congelaciones continúe. En 2004, la primera expedición que planee tras esta experiencia, fue para ver si todavía podría seguir haciéndolo. Fue muy bueno porque comprobé que al final no me había mermado psicológicamente", ha afirmado.

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