Queralt Castellet, la leyenda del snowboard que rozó la retirada tras la pesadilla de la muerte de su entrenador

Queralt Castellet, en los Juegos Olímpicos de Pekín
Queralt Castellet, en los Juegos Olímpicos de Pekín
EFE
Queralt Castellet celebra en el podio su medalla de plata en 'halfpipe'.
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La clasificación de Queralt Castellet (Sabadell, 1989) para la final de half pipe en los Juegos Olímpicos de Pekín 2022 significó un paso más allá en la carrera de la que es toda una leyenda viva de los deportes de invierno de nuestro país. Su cuarto puesto en la ronda previa fue una buena señal que finalmente se materializó en una medalla de plata histórica. Un éxito más que sumar a un currículo de lujo en el que sólo le faltaba una medalla olímpica. Esta fue de plata.

Los de Pekín 2022 han sido sus quintos Juegos Olímpicos y su cuarta final de los cinco aros. A esta última llegaba en su mejor momento deportivo y con la motivación especial que significa haber sido abanderada olímpica (por segunda vez). Y cuando decimos ‘mejor momento deportivo’ no es un tópico, ya que su segundo puesto en Dew Tour estadounidense y el mismo resultado en los X-Games hablan por sí mismos. Eso sí, si alguien todavía tiene dudas, sólo debe echar un ojo a la carrera de una rider que además cuenta con una historia de superación de esas que hacen que los resultados tengan aún más valor.

Al verla volar y sonreír como lo hace en la actualidad, pocos podrían pensar que Queralt Castellet estuvo a punto de retirarse de la competición en 2015. Aquel año la rider sufrió la muerte de su pareja, que se quitó la vida después de luchar contra dos tumores cerebrales. “Fue la situación más difícil de mi vida y estuve a punto de alejarme del snowboard para siempre”, admitía la propia snowboarder en un documental de Red Bull allá por 2018. “Éramos pareja, y luego pasó a ser mi entrenador, mi compañero de vida, mi todo... Convivíamos juntos 24 horas al día. Lo que teníamos entre nosotros era siempre especial”.

La noticia llegó en uno de esos momentos de mayor subidón deportivo de Queralt Castellet, justo nada más ganar la medalla de plata en la Campeonato Mundial. “Me llaman. Que Ben se ha quitado la vida... Y ahí se para todo, el snowbording incluido. En ese momento no entiendo qué está pasando”, explica la española, que se refugió en su familia y amigos para superar un drama que marcaría su vida.

Sin embargo, pasado un tiempo y gracias a un viaje con sus amigos, Queralt recuperó la ilusión por el snowboard. “Llega un momento que decido ir a la nieve y ver qué pasa. El primer momento que toqué la nieve sentí felicidad, me sentí bien, a gusto, y entendí que realmente eso era lo único que yo tenía”. Ahí cambió el chip, hasta el punto de plantearse volver a la competición. Un resurgir de sus cenizas de manual que fue dando frutos a medida que pasaban los años, hasta llegar a estos Juegos Olímpicos de Pekín.

Antes de Pekín, Castellet no ha parado de cosechar éxitos. Previamente a su medalla de plata en el Campeonato Mundial de Austria, Queralt ya se había colgado dos medallas de oro, otras dos de plata y tres de bronce en la Copa del Mundo de snowboard. Con su ‘renacer’ llegaron otras cuatro de oro, dos de plata y cuatro de bronce, así como otra de bronce en el Campeonato Mundial de la FIS y un oro y dos platas en los X-Games.

Su histórica plata, quinta para el olimpismo español en unos Juegos de invierno tras Paquito y Blanca Fernández-Ochoa, Regino Hernández y Javier Fernández, no es más que la consolidación de un icono del snowboard. Pocos peros, por no decir ninguno, se pueden poner en la trayectoria de una Queralt Castellet que a sus 32 años ya es leyenda de los deportes de invierno y una de la mejores riders de toda la historia.

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