Pablo Hasel y el fútbol: su padre fue presidente de la UE Lleida y acabó juzgado por la quiebra y cierre del club

Pablo Hasel es introducido en un coche de los Mossos tras ser detenido.
Pablo Hasel es introducido en un coche de los Mossos tras ser detenido.
EP

El nombre real de Pablo Hasél, y más en concreto su apellido, era bien conocido en Lleida mucho antes de que el rapero cometiera los delitos por los que está en la cárcel. 

Pablo Rivadulla Duró pertenece a una de las familias más preponderantes de la burguesía industrial catalana. Su abuelo fue militar en tiempos del franquismo, el Teniente Coronel Andrés Rivadulla Buira, y más recientemente su padre, el empresario Ignacio Rivadulla Gracia, también estuvo en primera página de la información ilerdense por haber pasado, como el rapero, por el juzgado.

Rivadulla fue presidente y máximo accionista de la UE Lleida entre 2007 y 2010, y su aventura en el fútbol acabó de la peor manera posible: bajo su mando, el club desapareció. Bajo su gestión, en la que estuvieron involucrados varios empresarios y grandes fortunas catalanas (como la de Tatxo Benet, fundador de la productora Mediapro), trataron de salvar al club más importante de la región sumido en una gravísima crisis económica. 

No sólo no lo consiguieron, sino que la deuda llegó a superar los 10 millones de euros, acabaron en concurso de acreedores y la entidad desapareció en julio de 2010.

En 2015, mientras su hijo (ya conocido como Pablo Hasél) ya empezaba a tener su preponderancia en los círculos del rap y los movimientos de izquierdas de Cataluña, Ignacio Rivadulla era juzgado junto a Benet como máximos accionistas de la UE Lleida y, por tanto, responsables solidarios de la deuda de 10.264.384,04 euros que habían dejado en el concurso de acreedores. 

El Juzgado de Primera Instancia número seis con competencia Mercantil de Lleida declaró la quiebra como "fortuita" y los acusados fueron absueltos.

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