Así fueron los pinchazos de Bottas, Sainz y Hamilton en las dramáticas últimas vueltas del GP de Gran Bretaña

Carlos Sainz, con el McLaren pinchado en el GP de Gran Bretaña
Carlos Sainz, con el McLaren pinchado en el GP de Gran Bretaña
TW @CarlosSainz55

El intenso calor que azotó el circuito de Silverstone propició, en gran medida, el inesperado y caótico final del GP de Gran Bretaña. Nadie esperaba ver que tres de los cinco primeros clasificados de la carrera pincharan en las dos últimas vueltas de carrera, que movieron el podio... excepto el primer puesto de Lewis Hamilton, al que le acompañó la tópica suerte del campeón.

En el último tercio de carrera ya se vio que los neumáticos iban a sufrir. Los dos Mercedes, especialmente el de Valtteri Bottas, mostraba la característica línea en el neumático delantero izquierdo señal de una ampolla (el temido 'blistering') por exceso de temperatura. A falta de dos giros para el final, el finlandés abrió la caja de pandora con un pinchazo que le costó el 2º puesto y que le aleja del liderato del Mundial: ahora son 30 puntos de desventaja sobre su compañero.

Con el susto aún en el cuerpo, el siguiente en sucumbir ante la guillotina de los pinchazos fue Carlos Sainz. El madrileño ya se había quejado de vibraciones en las vueltas anteriores, después de protagonizar varias luchas (algunas, como la de Romain Grosjean, rozando el susto serio) y cuajar una gran actuación general durante 51 de las 52 vueltas que tuvo la prueba.

La amarga sensación que le ha quedado la resumía él mismo en twitter: "Merecíamos mucho más después de una gran salida y carrera sólida. Nos hemos dejado muchos puntos ahí otra vez, pero calma y a por Silverstone 2", se resignaba.

Mientras Bottas y Sainz se metían en boxes para poner neumáticos nuevos que les permitiera llegar al final de la carrera, aunque fuera de los puntos, lo que le ha ocurrido a Lewis Hamilton es digno de estudio. 

Ya le puede dar gracias a la Providencia, a Dios, al Universo o simplemente a la Fortuna, porque tener un pinchazo al otro lado del circuito, cuando su principal perseguidor, Verstappen, había entrado en boxes (oficialmente no fue sólo por buscar la vuelta rápida, sino porque también se arriesgaba a un pinchazo) dándole a él margen suficiente para llegar primero a meta, es algo que no entraba ni en las previsiones más optimistas. Sólo 5 segundos separaron al de Red Bull de arrebatarle la victoria al campeón.

La reacción de Mercedes en twitter lo resume todo, aunque ver a Hamilton ganar a tres ruedas dice mucho de la actual dictadura deportiva que tiene sobre la Fórmula 1. "Se me iba a salir el corazón por la boca, yo iba rezando", admitía el hexacampeón y líder destacado del Mundial tras la carrera.

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