Chicos buenos

Sinopsis

Tres buenos amigos son invitados a la fiesta del morreo. Pero hay un pequeño problema: Max, de doce años, nunca ha besado a nadie. Para aprender cómo hacerlo decide espiar con el dron de su padre a una pareja de adolescentes. Sin embargo, el dron, que tenía terminantemente prohibido tocar, no acabará bien parado. Para reponerlo, Max y sus dos amigos faltan al colegio y a partir de ahí se ven involucrado en una disparatada aventura con persecuciones policiales y drogas robadas.

Detrás de Chicos buenos (una película protagonizada por preadolescentes y pese a ello tan obscena como desternillante) solo podrían estar como productores los amigos de la infancia Seth Roger y Evan Golberg, guionistas de Supersalidos, Superfumados y La fiesta de las salchichas. En la dirección, como era obvio, nos encontramos con dos personas tan poco convencionales como los anteriores: Lee Eisenberg y Gene Stupnitsky, guionistas y productores de Bad Teacher, que debutan en la dirección. Y pese a ello, Chicos buenos es una comedia apta para jóvenes adolescentes. Destaca muy notablemente el reparto, y en concreto los miembros de la pandilla: Jacob Tremblay (La habitación) como Max, Brady Noon (de la serie Boardwalk Empire) como Thor y Keith L. Williams (de la serie Kidding) como Lucas.