Animales nocturnos

Animales nocturnos - Cartel
Título V.O.:
Nocturnal Animals
Año de producción:
2016
Distribuidora:
Unirversal Pictures Iberia
Género:
Thriller
Clasificación:
No recomendada menores de 16 años
Estreno:
2 de diciembre de 2016
Guión:
Tom Ford, Austin Wright
Música:
Abel Korzeniowski
Fotografía:
Seamus McGarvey
Intérpretes:
Michael Shannon (Bobby Andes), Laura Linney (Anne Sutton), Jake Gyllenhaal (Tony Hastings / Edward Sheffield), Amy Adams (Susan Morrow), Isla Fisher (Laura Hastings), Armie Hammer (Hutton Morrow), Aaron Taylor-Johnson (Ray Marcus)

Fotogramas de la película

Sinopsis

Susan Morrow trabaja en una galería de arte de Los Ángeles, donde disfruta de una vida privilegiada pero vacía junto a su segundo marido. Uno de esos fines de semana en los que su esposo está en uno de sus muy habituales viajes de negocios, Susan recibe un paquete de su primera pareja, su primera novela, que le pide que lea. Está dedicada a ella, pero es un relato tremendamente violento, que sin embargo le ayudará a recordar su historia de amor con el autor y a reevaluar sus decisiones pasadas.

Tras su aplaudida ópera prima, Un hombre soltero, el diseñador de moda Tom Ford dirige su segundo largometraje, Animales nocturnos, un relato en el que se aproxima al género de suspense con una desgarradora historia sobre vivir con las decisiones que se toman y las consecuencias que éstas conllevan. De este modo, el realizador compone un tenso e íntimo film romántico que explora la delgada línea entre el amor, la crueldad, la venganza o la redención. En la película encontramos dos historias diferentes que se encuentran en el personaje de su protagonista, interpretada por la nominada al Oscar Amy Adams (La llegada), una mujer que empieza a cuestionarse sus elecciones pasadas mientras lee la novela de su ex marido, al que da vida otro nominado a un premio de la Academia, Jake Gyllenhaal (Demolición). A su vez, Gyllenhaal también se convierte en protagonista de la escenificación del relato literario, en la que encontramos al también nominado al Oscar Michael Shannon (Midnight Special) y Aaron-Taylor Johnson (Vengadores: La era de Ultrón), entre otros.

Crítica

Como pone de manifiesto su título, la segunda película del célebre diseñador de moda Tom Ford tras Un hombre soltero (2009), vuelve a ser un ejercicio de imágenes sumidas en las tinieblas psicológicas; una ficción sobre personajes que, como el propio Ford a la vista del cine que está poniendo en práctica, tienen el valor de exponer íntimamente -una vez han concluido sus jornadas de glamour y opulencia, una vez la fiesta ha terminado-, profundas insatisfacciones sentimentales, heridas emocionales en carne viva, una inadaptación esencial e incurable a la vida. En este sentido, lo realizado hasta la fecha por Ford es fascinante. Por una parte, su aparato audiovisual es depurado y perfeccionista hasta lo enojoso, se muestra tan pendiente de lo estético como cuando diseña sus gafas y chaquetas. Por otra, aspira sin complejos a que dichas formas alcancen estatus fílmico pleno; más aun, a que sepan dar cuenta de las insuficiencias del frívolo universo creativo que ha inspirado algunos de sus signos más sofisticados.

En Un hombre soltero, que adaptaba la novela homónima de Christopher Isherwood, esas pretensiones se resolvían de manera insatisfactoria. Quedaba la impresión de que había algo de impostura en la propuesta. Animales nocturnos tampoco escapa a ello, pero su conjunto abunda en aciertos, con el mérito añadido de que su apuesta es mucho más ambiciosa. Nos hallamos de nuevo ante la versión cinematográfica de una novela. En esta ocasión, Tres noches (1993), de Austin Wright, publicada en España por la editorial Salamandra. Un texto recomendable, de evidentes ecos metaliterarios, acerca de Susan (en pantalla, Amy Adams), una galerista de arte que ya no cree en la labor que desempeña y cuyo matrimonio con Hutton (Armie Hammer) hace aguas.

En esa tesitura existencial, Susan recibe el manuscrito de una novela obra de su primer esposo, Edward (Jake Gyllenhaal), dedicada a ella desde su título; precisamente, Animales nocturnos. Susan, que abandonó años atrás a Edward por su incapacidad para materializar su vocación como escritor, se sume deslumbrada en la lectura del libro, una intriga en torno a un padre de familia -Jake Gyllenhaal de nuevo- devorado por la culpa después de que su mujer e hija sean asesinadas en turbias circunstancias. La novela le descubre a Susan nuevas perspectivas sobre su liaison pasada con Edward y su presente junto a Hutton, y hace que se pregunte, y, por extensión, que nos preguntemos como público, por lo correcto o no de las decisiones que se toman a lo largo de los años; por la credibilidad del relato con que tratamos de sistematizar nuestro paso por el mundo en términos de progreso y madurez; y por la naturaleza y los sentidos de la ficción, más en una época crítica para la misma como la nuestra.

Como puede apreciarse, Animales nocturnos es un auténtico desafío narrativo, potenciado por los argumentos de gravedad que baraja. Ford lo aborda con estrategias hasta cierto punto antagónicas a las empleadas en Tres noches por Wright. Aquel optaba por una estructura compleja articulada a través de un lenguaje sencillo, hasta el punto de que el lector no tenía claro nunca si se encontraba ante un best-seller de calidad que era imposible dejar a un lado, o ante un ejemplo mundano de artefacto posmoderno. Mientras que Ford desarrolla lo que cuenta con un talante próximo a lo convencional, pero con una atención enfermiza a la composición de cada plano, cada escena; ello hace de Animales nocturnos una experiencia tortuosa, ingrata, susceptible de llevar a pensar mientras se contempla que se trata de una película asfixiada por sus pretensiones, referencias y simbolismos.

Lo que no puede negarse en cualquier caso, es que todo en Animales nocturnos transmite la sensación de un impulso obsesivo, de una necesariedad para Tom Ford. En las páginas de Tres noches, Edward le comenta a Susan que la única forma de explicarle por qué escribe, es mostrarle lo que escribe, en tanto "mapa con palabras" de su vocación. De igual manera, gusten o no sus imágenes, se percibe que Ford no ve factible otra opción de cara a que comprendamos sus inquietudes que no sea la de concretarlas, en primer lugar, para "abrir una senda en la confusión de ruidos que es la propia mente, a fin de orientarse acerca de sí mismo"; algo, como mínimo, entrañable -la película obtuvo el Gran Premio del Jurado en la última edición del Festival de Venecia-, dado que con ello está demostrando que, a sus cincuenta y cinco años, aún no ha sucumbido al flujo alienante del tiempo como sí lo ha hecho la protagonista de su film, Susan. Y, por otro lado, Animales nocturnos deviene un jalón destacable en el interés del cine contemporáneo por lo literario y su relación con lo cotidiano, del que también son muestras El ladrón de palabras (2012), El último tour (2015), Paterson (2016) o la inminente El editor de libros (2016).

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