Flores de sangre

Sinopsis

Lily (Miriam Mézières) y su hija Pam forman una pareja de lo más peculiar. Su vida transcurre entre abandonos de amantes, huidas picarescas de hoteles y espectáculos eróticos en cabarets, que es a lo que se dedica Lily. La niña no sabe ni tan siquiera quién es su padre, y tampoco ha ido a la escuela. Su educación es, sin duda, de lo más autodidacta, y con tan sólo nueve años de edad, se ha convertido casi en la "manager" y protectora de su madre. Pero un día, y después de que a Lily la haya abandonado su último amante, pasa lo inevitable: el servicio de protección de menores le retira la custodia de Pam, con lo que todo su mundo de sueños, emociones y viajes continuos se desmorona como un castillo de naipes, y es entonces cuando empieza su particular descenso a los infiernos. Al cabo de cinco años de estar ingresada en un centro de menores donde recibe una educación, Pam empieza a visitar a su madre los fines de semana. Entonces descubre a una persona hundida, que cada vez es más débil psicológicamente, y que bebe sin parar, y decide acompañarla en sus salidas nocturnas. En una de ellas conoce a Clemente (Bruno Todeschini), un joven fotógrafo que toma a Pam bajo su protección, y del que la joven se enamora. Le está sucediendo lo mismo que a su madre, y por eso cuando él se asusta al comprender que él lo representa todo para ella y le propone que se separen, Pam no querrá ser abandonada como su madre.