Castristas necios o serviles

Durante cuarenta años tuvimos los españoles que exiliarnos para hablar con libertad. Por ello me siento obligado a ser portavoz de quienes están amordazados por dictaduras; y más si esas tiranías son aún más duraderas y tienen el descaro de proclamarse “ejemplares”, como la cubana, que conozco de primera mano.

Ahora veo con vergüenza que se ha hecho una, aunque mínima, manifestación pro dictadura castrista en Madrid, exhibiendo incluso una foto de las torturas norteamericanas en Irak y la leyenda “En Cuba jamás sucederá”. Como si en la misma Cuba no estuviera ya Guantánamo, y el “valiente” Castro, en vez de liderar la protesta mundial contra ese borrón para la humanidad, sólo hubiera murmurado un “Esperemos que no se escapen los presos terroristas”. Esos pro castristas de España, mucho más que protestar por cinco cubanos presos en Estados Unidos, tendrían que reclamar la libertad de los más de diez millones cubanos presos en la isla. Son, pues, bien necios o bien serviles.