La polémica del matrimonio gay

Ante la triste reforma legislativa aprobada en España sin escuchar la voz del pueblo, del ciudadano individual que no tiene tiempo de formar un lobby de presión porque debe irse a ganar el pan de los suyos, solicito para Aragón el derecho a objetar de esta ley.

El socialismo verdadero no debería ser injusto, y la ley aprobada ayer sí lo es. Y más que injusta: es la marcha atrás de una civilización democrática.

Porque la democracia no se hace con demagogias, diciendo al pueblo que «desde ayer somos un país en vanguardia». Se hace escuchando a la persona y a sus verdaderas necesidades, oyendo a las mayorías. Y esta ley, que trata del pilar más básico de la sociedad, se ha hecho sin un referéndum. Se ha oído sólo a unas minorías que forman lobbies de poder y dominan de forma injusta al resto del país a cambio de la promesa de votos.