A las tradicionales rosas, autores mediáticos y quinielas de libros más vendidos en la Fiesta de Sant Jordi de este año se sumaron los hooligans y las quinieles del resultado del partido de la Champions, motivo de conversación de escritores y políticos. En los 400 puntos de venta de libros instalados en toda Catalunya (más de 200 en Barcelona) se vendieron ayer cerca de un millón y medio de libros.
Las pintas de cerveza a 4 euros, los futbolines, las pantallas gigantes y las vistas al mar del Moll de la Marina atrajeron más forofos del Manchester United que las Ramblas coloreadas por las rosas y las parejas paseando.
El alud de barceloneses en la calle eclipsó completamente la marea roja de los hooligans ingleses. Y, como trasfondo de la fiesta del patrón catalán: la sequía. Entre el chocolate con churros de los políticos en el Palacio de Pedralbes con la fuente apagada y las conversaciones sobre el trasvase del Ebro y las rosas de tela, que también se veían en la Rambla. El ahorro de agua estuvo también presente en la fiesta.




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