La conmemoración del primer aniversario del tiroteo perpetrado por el estudiante Cho Seung Hui, en el que murieron 33 personas, incluido el atacante, creó este miércoles una situación peculiar entre los alumnos. Tras un año tratando de olvidar lo ocurrido, y de superar el dolor y la congoja, llegó el momento de echar la mirada atrás y recordar a los desaparecidos.
Sin ira
Ni los estudiantes que ingresaban a la universidad cuando Cho salió a matar, ni los que ya llevaban años aquí, expresan ira contra el atacante suicida o contra las autoridades universitarias. El Edificio Norris, que acoge las aulas donde Cho mató el año pasado a 30 personas, hirió a más de 20 y se suicidó, permanece cerrado. El alumno surcoreano había matado antes a otras dos personas en un dormitorio.
El ambiente es hoy sobrio y ambiguo en este campus universitario, alojado entre las montañas Blue Ridge, donde la región agropecuaria de Virginia linda con las zonas del carbón de Virginia Occidental, casi 500 kilómetros al sudoeste de Washington.
Durante la jornada, los estudiantes aprovecharon la ausencia de clases para reflexionar sobre lo ocurrido hace un año, y sobre cuál es la mejor manera para conmemorarlo. Algunos jóvenes sienten que la ausencia de clases fue apropiada para recordar a los muertos y a los heridos. Otros creen que la conmemoración más apta de una tragedia es el estudio, el trabajo, la vida sin pausas.


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