Ashleigh Morris, una joven australiana de 19 años, adoraría tomar un baño de inmersión o nadar en el mar, aunque su realidad es mucho más dura: cada vez que entra en contacto con el agua una violenta y dolorosa erupción cutánea invade su cuerpo.
Morris sufre de una extraña enfermedad llamada urticaria acuagénica, conocida vulgarmente como 'alergia al agua', de la que existen contados casos en el mundo.
Los médicos que la han tratado creen que desarrolló esta afección después de que una sobredosis de penicilina alterara sus niveles de histamina (un compuesto químico orgánico que regula las respuestas alérgicas).
"Tomo duchas de menos de un minuto. La experiencia es tan dolorosa que muchas veces termino llorando", según unas declaraciones publicadas en el Daily Mail.


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