Por la cabeza de Jaime Jiménez Arbe, El Solitario, pasaban muchas cosas antes del que habría sido, en principio, su último atraco. Una de ellas, que le solucionó su novia, Iris Roberta Martins, antes de viajar a Figueira para dar su golpe número 34, era cómo decir en portugués "esto es un atraco".
"El objetivo es tan bueno que me da vergüenza ajena... Es excelente, pero ya te contaré" le decía a Iris Roberta sobre el banco de la localidad portuguesa de Figueira da Foz, según escribe José A. Hernández en El País.
Será muy fácil y pronto estaré ahí
Creía que aquel golpe en Portugal sería uno más, quizás el último y, sobre todo, un buen objetivo: "¿Sabes? Esto es como una ruleta rusa, o hay suerte o no la hay, pero es un sitio excelente", le contaba a su novia mientras paseaba por el banco de Figueira, por primera vez.
El Solitario tenía la cabeza puesta en Brasil, y ese error pudo traicionarle: "Será muy fácil y pronto estaré ahí" le decía a Iris Roberta; "¿cuánto tarda uno en casarse en Brasil?".
En Brasil, "uno" tarda en casarse "unos 60 días", le dijo ella.
"Ah, vale, me viene bien", creyó él, aunque en aquella ruleta rusa de Figueira le tocó la única bala. Fue entonces cuando a El Solitario se le puso nombre, cara, usos y costumbres.




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