Si las medidas que se tomaban hasta ahora en muchos espacios culturales le parecían restrictivas, en Grecia han dado un paso más; ya no se pide a los asistentes que apaguen su teléfono móvil, o que dejen a la entrada del recinto las cámaras fotográficas o las videocámaras: de ahora en adelante no se podrá entrar en la Acrópolis masticando chicle o llevando tacón puntiagudo.
Las autoridades griegas pretenden con esta medida preservar el Odeón de Irodio Atiko, el mármol de cuyo suelo cuenta con más de dos milenios de antigüedad, de las agresiones externas de los visitantes.
Medidas de protección del patrimonio
Hasta la fecha, en la mayoría de recintos culturales por los que peregrinan miles de turistas al año, se solía prohibir el acceso con ropa veraniega o con la cabeza cubierta, regularmente por cuestiones de respeto al tratarse de templos religiosos, o con cámaras cuyos flashes pudieran perjudicar las obras artísticas del recinto.




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