«¡Pero pon música!», suele gruñir algún cliente. El canal temático musical no suele colmar las expectativas. El volumen no iguala al altavoz y la música es pastelona, pero llena el bar.
La Policía Municipal suele entrar a estos bares de las calles Ripa o Dos de mayo alertados por el ruido. Pero al entrar para sancionar al dueño, éste tiene un as en la manga: «Poner la TV es legal, ¿no?». A veces, también ponen DVD de conciertos.
La ley del Gobierno vasco es rígida, pero los hosteleros la esquivan como recortadores. Los bares deben cerrar a las 3.00 h y las discotecas o cafés-teatro a las 5.00 h. Por eso, algunos abren a las 6.00 h, que es la hora de apertura diurna. Así, llenan su barra de las masas ávidas de fiesta que salen de locales cerrados.
La única precaución que deben tomar es que pasen seis horas desde el cierre hasta la hora de apertura. No hay problema. Estos after hours cierran a las 00.00 horas y abren a las 6.00 horas. Tu primera y última copa, reza el eslogan de un bar matinal de la calle Ripa.
La deshora se paga caro. El cubata sale a siete euros, aunque en ocasiones el desfalco permite tomar un trago junto a actores o músicos famosos de la capital.
De marcha antes de que amanezca en la ciudad
Las noches de los fines de semana son más largas que las del resto de los días. Es el tiempo de olvidar las miserias y grandezas y salir a la calle en busca de diversión. Eso es lo que hacen miles de jóvenes en todos los lugares y también en Bilbao. Pero, cuando la música se apaga por orden municipal, hay locales que buscan alternativas y los canales televisivos con sus videoclips son una salida.

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