La derrota de Chacón, nuevo revés para los 'capitanes' del PSC

  • Supone un jarro de agua fría para los dirigentes del socialismo catalán, que desplazaron desde 1994 al autodenominado sector 'catalanista' del PSOE.
  • El PSC acumula ya tres derrotas consecutivas en las urnas: catalanas, municipales y generales.
  • Chacón entusiasma a la mayoría de cuadros del PSOE, pero sigue sin convencer a la parte más catalanista del partido.
  • El PSC ha colocado a dos personas en la Ejecutiva de Rubalcaba: José Zaragoza y de Esperança Esteve (ambos vocales).
Carme Chacón muestra la papeleta de voto del 35 Congreso socialista durante su intervención ante el plenario del 38 Congreso del partido.
Carme Chacón muestra la papeleta de voto del 35 Congreso socialista durante su intervención ante el plenario del 38 Congreso del partido.
Juan Ferreras / EFE
Carme Chacón muestra la papeleta de voto del 35 Congreso socialista durante su intervención ante el plenario del 38 Congreso del partido.

La ajustada derrota (por 22 votos) de la exministra Carme Chacón en la carrera para liderar el PSOE supone un nuevo revés para los 'capitanes' del PSC, quienes ya acumulan en sus espaldas tres derrotas consecutivas en las urnas.

Por segunda ocasión, un catalán se vuelve a quedar ante las puertas de liderar el PSOE: pese a que el leridano Josep Borrell ganó las primarias para ser candidato del socialista en las elecciones del año 2000, finalmente tuvo que tirar la toalla frente al secretario general, Joaquín Almunia, quien finalmente ocupó el cartel.

Ahora, una catalana cosecha otra derrota una década y medio después, y muy ajustada: de los casi 1.000 delegados en el congreso del PSOE en Sevilla, 487 han votado por el nuevo líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, y 465 por la exministra, dos han votado en blanco y ha habido un voto nulo.

Esta derrota, aunque sea por escaso margen, supone otro jarrón de agua fría para los 'capitanes' del PSC, como popularmente se conoce al grupo de dirigentes que en 1994, en el congreso de Sitges, se hicieron con el control del socialismo catalán, desplazando así al autodenominado sector 'catalanista' del partido.

Los ganadores del congreso de Sitges han controlado el PSC desde entonces y de hecho en la actualidad siguen haciéndolo, ya que en el cónclave que el PSC hizo este diciembre, lograron que su candidato para liderar el socialismo catalán en esta nueva etapa, Pere Navarro, se impusiera, con el apoyo del 75% de los delegados, frente al 25% que cosechó Joan Ignasi Elena.

Tres derrotas consecutivas en las urnas

El PSC ha perdido todas las elecciones de este ciclo electoral, y en cada una de estas contiendas, ha cosechado mínimos históricos: en las catalanas de noviembre de 2010 no alcanzaron ni el 20% de los votos y consiguieron 28 diputados en el Parlament, la cifra más baja de su historia.

En las municipales de mayo, también se cosecharon récords negativos: el PSC perdió por vez primera en democracia la condición de partido más votado en Catalunya, y fue derrotado en plazas que hasta ahora eran sus feudos inexpugnables: la Diputación y el Ayuntamiento de Barcelona, y alcaldías como Vilanova i la Geltrú, Badalona, Castelldefels, Mataró y Vilafranca del Penedès.

En las elecciones generales, el PSC con Chacón como cabeza de lista por Barcelona también perdió la condición de partido más votado, algo que consiguió CiU pese a la controversia que han generado en la sociedad catalana los recortes que está haciendo desde hace un año el Govern de Artur Mas.

Tres derrotas históricas que no han implicado por ahora que el 'núcleo duro' que ha controlado la dirección del PSC siga siendo el mayoritario, una sensibilidad vertebrada alrededor de personalidades forjadas en el municipalismo catalán, en localidades metropolitanas, sobre todo de la comarca del Baix Llobregat.

Este perfil lo visualizan perfectamente alcaldes como Antonio Balmón (Cornellà de Llobregat), el diputado y actual secretario de organización del PSC Daniel Fernández, el exsecretario de organización, José Zaragoza, o el expresidente del partido y líder del PSC hasta diciembre, José Montilla.

Sueño roto

En la candidatura de Chacón para liderar el PSOE, el apoyo de los 'capitanes' ha sido fundamental: han movido los hilos para conseguir un sueño, el que la exministra, forjada en el Baix Llobregat y a quien se la considera como miembro de una segunda generación de estos cuadros obreristas, izquierdistas y metropolitanos, liderase el PSOE.

Chacón entusiasma a la mayoría de cuadros del PSOE, pero genera sarpullidos en la autodenominada sensibilidad más catalanista del partido, quienes en privado le reprochan que oculte su procedencia catalana.

De hecho, durante las últimas semanas, el PSC ha evitado hacer ruido y hacer hincapié en sus demandas, como una nueva financiación catalana o las relaciones con el PSOE, con el objetivo de no interferir en la campaña de Carme Chacón y favorecer así su victoria este sábado, lo que no se ha logrado.

Solo ha roto esta 'espiral de silencio' durante las últimas jornadas el exconseller Ernest Maragall, quien en las redes sociales, no ha dudado en cuestionar a Chacón por ser "artificial" y con ideas "adquiridas o alquiladas".

"Su candidatura es, en sí misma, el mejor indicador de la renuncia del socialismo catalán a existir y actuar con responsabilidad propia", aseguró Maragall este viernes, quien ha cuestionado de Chacón su afán por "descatalanizar" su imagen.

Chacón ha cuestionado abiertamente el modelo de 'pacto fiscal' que propone Artur Mas, recalcando que se opondría a él "con uñas y dientes", mientras que el propio Ernest Maragall como la ex consellera Marina Geli han defendido, y han instado al PSC a sumarse a la demanda del Govern de mejorar la financiación catalana.

¿Silencio?

Ahora, el PSC está por ver si otra vez más el autodenominado 'sector catalanista' del partido marcará perfil propio o bien continuará con el silencio y no manifestará sus tesis.

Una sensibilidad, la 'maragallista', que acarició la victoria años atrás, cuando en 2000 consiguió que José Luis Rodríguez Zapatero liderase el PSOE, por sus simpatías hacia la España plural y ser un "federalista leonés", como lo presentaba el expresidente catalán, Pasqual Maragall.

Entonces, la influencia en el PSOE que tenía que culminar con la reforma del Estatut acabó mal: texto recortado en el Tribunal Constitucional y la salida de Maragall como candidato socialista a la Generalitat.

En cualquier caso, el PSC aprobó en su congreso tener "voz propia" en el Congreso y poder votar de forma distinta a sus compañeros de grupo en aquellos temas relativos a Cataluña, algo que ahora el socialismo catalán deberá abordar con Rubalcaba.

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